La curva de Laffer en una servilleta

CURVA DE LAFFER

A pesar de que la televisión, la radio y los periódicos estén llenos de noticias económicas, resulta muy difícil escribir algo sobre economía sin caer en el pantano oscuro y pegajoso de lo que hoy entendemos por “política”. Sin embargo, tanto la política como la economía son ciencias. Y en ellas podemos encontrar verdades en el mismo nivel que las podemos encontrar en química, medicina, astronomía o geometría.

Es verdad que la economía parece una ciencia menos exacta, más estadística. Pero en este mundo es muy difícil encontrar algo exacto. Si las cosas fuesen mecánicamente exactas, no existirían la libertad, las equivocaciones, la responsabilidad ni la evolución. Y el mundo sería un lugar lleno de repeticiones exactas, triste, en el que todos estaríamos perdiendo el tiempo: muchísimo tiempo; en realidad, todo el tiempo.

Afortunadamente, las cosas no son así de tristemente exactas. Y como ya hice notar en mi anterior post, en algunos conceptos económicos y políticos hay verdades universales que están, o deberían estar, más allá de toda discusión ideológica.

Solía decir Benjamín Franklin que “En este mundo solo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos”. Y sobre impuestos es de lo que estaban hablando el economista Arthur Laffer y el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford durante una comida en un restaurante de Washington, en 1974. Laffer explicaba que cuando los impuestos son cero, los ingresos fiscales son cero, y que si la tasa impositiva fuese del 100%, los ingresos fiscales también serían de cero.

Lo que Laffer defendía no era una subida de impuestos, ni tampoco una bajada. Lo importante, según Laffer, es encontrar el punto óptimo entre esos dos extremos. En ese punto es, según Laffer, en el que se puede recaudar más, para su posterior distribución en forma de bienes y servicios para la comunicad, sin ahogar la iniciativa privada.

Para ilustrar esta idea, según cuenta el periodista Jude Wanninski, de The Wall Street Journal, Laffer utilizó una servilleta en la que dibujó su famosa curva. Hoy, la famosa servilleta está expuesta en una vitrina de la Bookings Institution de Washington.

Ya lo dijo Sidharta Gautama: si las cuerdas del sitar están flojas no suenan bien, pero si están demasiado tensas se rompen.

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