Aprovecha tu tiempo

Martes, 16 de abril de 2013 por Otros

APROVECHA TU TIEMPO

Publicado el 19 de octubre de 2011 en

 http://www.filosofiaparalavida.org/2011_10_aprovecha-tu-tiempo.html

 por Enrique Fernández

 “Time is money” (Benjamin Franklin)

 El correcto manejo del tiempo está íntimamente relacionado con nuestra salud financiera. A primera vista podría parecer que el tiempo y el dinero no guardan relación. Pero si profundizas un poco, su relación se hace evidente.

 Piénsalo un poco.

 Cada persona es bendecida con la misma cantidad de tiempo –168 horas por semana–. Bill Gates tiene 168 horas por semana. Yo tengo 168 horas por semana. Tú tienes 168 horas por semana. Cada uno de nosotros duerme durante algunas de esas horas, dejándonos quizás con 120 horas despiertos durante cualquier semana.

 De esas 120 horas en que estamos despiertos, muchos de nosotros vendemos la mayoría de esas horas a alguien más a cambio de dinero. Vamos al trabajo, trabajamos un rato, vamos a casa, y, a menudo, algo del trabajo viene a casa con nosotros. Agrega a esto las horas que quemamos pensando acerca del trabajo y el tiempo de que disponemos para nosotros mismos disminuye aún más.

 (…)

 Otra táctica importante es encontrar formas de gastar tu tiempo libre que te ayuden de forma simultánea a crecer como ser humano y a proporcionarte alegrías. Leer literatura que expanda tu mente es un buen ejemplo. Ir a trotar es otro ejemplo. Casi cualquier actividad social cae en este grupo; también aprender cómo interactuar con más gente es invaluable. Este tipo de actividades repercuten positivamente en el resto de tu día, ellas aumentan tu energía en el trabajo, mejoran tu agudeza mental y elevan el nivel de tu habilidad para interactuar con otras personas y relacionarte. Colocar un poco de esfuerzo para encontrar formas agradables de gastar tu tiempo libre de modo que también te ayuden a crecer como ser humano te recompensa una y otra vez.

 Artículo original: “Stop waisting time”, por Trent Hamm. Traducción: Enrique Fernández

 

Hablar mal de los demás

Lunes, 25 de marzo de 2013 por Otros

HABLAR MAL DE LOS DEMAS

Publicado el 25 de septiembre de 2011 en

http://www.filosofiaparalavida.org/2011_09_hablar-mal-de-los-demas.html

por Carlos Chiari

Si por encanto del hechizo de algún mago del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería todos quedáramos mudos al intentar hablar mal de alguien, quizás la mitad del planeta quedaría en silencio, o al menos esa es la impresión que tengo al escuchar la cantidad de conversaciones que giran en torno a criticar a alguien o a quejarse de alguien.

Uno podría excusarse diciendo que todo el mundo lo hace; o que en realidad, la gente de la que uno habla mal merece eso y más.

No estoy de acuerdo. La vida me ha dado dos estupendos ejemplos de personas reales a quienes nunca he escuchado hablar mal de los demás: mi padre y mi maestra de filosofía.

En el caso de mi padre, ni aun en las peores circunstancias –cuando genuinamente se había sentido agraviado por otros– ha caído en este vicio. Supongo que se lo debe a su noble corazón y a mi abuela, a quien tampoco nunca escuché decir siquiera una mala palabra. En el caso de mi maestra, quien también sufrió injusticias terribles y ataques, tampoco le he escuchado sino palabras cargadas de bondad, de belleza, de elegancia y sabiduría… Quizás, además de una buena crianza, se deba a que genuinamente procura vivir las enseñanzas de los grandes sabios.

O sea, sí es posible que uno se abstenga de hablar mal de los demás.

En todas las tradiciones, hablar mal de los demás es visto como un vicio del cual hay que cuidarse: no solo hace un daño terrible a los demás, sino a nosotros mismos, y hace que el mundo sea un peor lugar para vivir.

Un precepto budista dice: “No condenes a ningún hombre en su ausencia; y cuando te veas forzado a censurarlo, hazlo frente a su cara, pero suavemente y con palabras llenas de caridad y compasión. Ya que el corazón humano es como la planta Kusûli, que abre su cáliz al suave rocío de la mañana y lo cierra ante un fuerte aguacero”.

(…)

Quizás, si todos nos esforzamos en practicar el silencio prudente cuando se trate de criticar a los demás, el mundo empiece a ser un mejor lugar para vivir.

Por mi parte, procuraré colocarle conciencia al desarrollo de esta virtud, y si llego a encontrar a algún estudiante de Hogwarts intentaré convencerle de que nos regale a todos este hechizo.

Valor, fortaleza y buen carácter

Viernes, 8 de marzo de 2013 por Otros

VALOR, FORTALEZA Y BUEN CARACTER

Publicado el 23 de octubre de 2011 en

http://www.filosofiaparalavida.org/2011_10_valor-fortaleza-y-buen-caracter.html

por Hernando Chiari

¿Qué es el carácter, cómo se desarrolla?

El carácter se define como una marca, como una señal. En conjunto, son las características de algo, de un ser. Por ejemplo, como dice el dicho, si camina como pato, tiene plumas como pato y grazna como pato, tiene carácter, características, de pato y seguramente es un pato.

Según nuestro humor, nuestra forma de enfrentar los placeres o los problemas y demás señas, se dirá que tenemos un buen carácter o un mal carácter, es decir, tenemos buenas características o malas.

Y esa evidencia exterior no es sino el reflejo de aquello que somos. ¿Soy un ser agradable? ¿De tanto en tanto más bien parezco un viejito gruñón? ¿Puedo o no puedo controlar el afán de placeres y autogratificación? Nuestros actos, nuestras palabras, nuestros gestos, evidencian qué somos y nuestro carácter.

Para desarrollar un buen carácter, los griegos nos enseñaron dos virtudes fundamentales: el valor y la fortaleza.

El uso del valor y de la fortaleza permitían al griego antiguo, y todavía a nosotros en pleno siglo XXI, alcanzar un estado de paz interior, una nobleza y una plenitud del ser, que llamaron respectivamente Àταραξια, Ευδαιμονια yαρετη´ (ataraxia, eudaimonia y arete).

¿Qué es el valor?

Los griegos llamaron valor al “ανδρεια” –andreia– y según el filósofo griego Platón es una especie de conservación de la opinión formada por la educación, conforme a la ley, de las cosas que se deben temer y las cosas que no se deben temer.

La andreia le daba sus características propias al hombre, al que llamaron Ανδρος andros–. ¿Sería acaso que un “andros” sin “andreia” no podía ser tal? Pareciera que semejante criterio adoptaron los romanos al relacionar al hombre –en latín, viri– con sus características o “virtudes” –en latín, virtus–.

Pero como los filósofos son buscadores de la verdad, la idea es encontrar un criterio de qué temer y qué no temer, que no obedezca a la opinión de cada cual, sino que sea un criterio cierto. ¿Cómo lograrlo? La solución planteada es que el criterio debe basarse en las leyes de la Naturaleza, las cuales nadie puede inventar; si acaso, descubrir.

Los humanos, según enseñaban antiguamente, somos una realidad espiritual –llamada Nous–, que es el Yo, y poseemos unos vehículos llamados Psyké y Soma: la psiquis y el cuerpo.

En este teatro de la vida, el Yo es el actor y la psiquis con el cuerpo son la máscara, llamada personae, que adquirimos al nacer y que dejamos al morir.

Sabiéndonos el Yo y no su máscara, lo primero que debemos temer es perdernos a nosotros mismos: ser esclavos de los vaivenes de la psiquis o de los apetitos del cuerpo, y con ello, tener miedo de las consecuencias de nuestros pensamientos y sentimientos, y de los actos que nacen de ellos.

Esto se desarrolla con fortaleza.

¿Qué es la fortaleza?

La fortaleza, dice el filósofo estoico Epicteto, es el resultado de un entrenamiento o de una vivencia puesta en práctica. Consiste también en una recta opinión, conforme a la naturaleza, de saber qué debe mandar y qué debe obedecer, y es sinónimo de templanza. Lograr vivir esto de forma plena requiere práctica.

¿Debo mandar yo o mis pensamientos? ¿Debo hacer todo lo que mis emociones quieren? Cada vez que el cuerpo me reclame, ¿debo hacerle caso? Evidentemente, no: nos debemos controlar.

El ejercicio de este control es lo que va fortaleciendo ese músculo espiritual llamado voluntad y nos va facilitando a su vez dicho control. Es como un gimnasta que practica y cada vez logra más, gracias a ello.

Una recomendación para desarrollar la templanza es usar la voluntad junto con la razón y la inteligencia, reconociendo qué es lo que nos pasa, y qué no pasa: lo que nos pasa, pasa, se va; lo que no pasa, lo que queda luego enredado o satisfecho de los resultados, ese es el Yo. Proyectar en el tiempo qué va a pasar si le doy el gusto a mis apetitos o a mis emociones y pensamientos, también nos permite “vernos” en el futuro y decidir si queremos ser o vivir “eso”.

Cuando el Yo se impone, puede controlar los frutos de sus actos y el desarrollo de su vida y decir que es dueño de su vida. Entonces aparecerán características interiores propias del Nous: algo de belleza, de bondad, de armonía y veracidad, señales claras de que hemos desarrollado un buen carácter.

Se necesitan héroes

Viernes, 8 de febrero de 2013 por Otros

HEROE

Publicado el 1 de marzo de 2012 en

http://www.filosofiaparalavida.org/2012_03_se-necesitan-heroes.html

por Iván Eskildsen

“No existe hombre tan cobarde como para que el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe” (Platón).

Nos hacemos eco de esta frase de Platón para exhortar a cultivar al héroe dentro de todos nosotros.

La palabra “héroe” viene del griego “Eros” o amor, y aquellas personas que recibían el título de héroes (entre los más conocidos, Hércules, Aquiles y Odiseo) eran los que lograban desarrollar amor en su corazón.

En las historias de héroes se les ve enfrentar terribles dificultades y, gracias a su grandeza de corazón, cómo lograron dedicar el esfuerzo necesario para vencer sus pruebas.

Es cierto que hoy no nos tocará luchar en Troya o luchar contra monstruos mitológicos, pero nuestro mundo sí está infestado de otro tipo de monstruos: materialismo, corrupción, egoísmo, indiferencia y muchos más.

¿Qué significa ser un héroe en nuestros días?

Héroe es aquel que cuando observa que el mundo está cada vez más difícil y cada vez más sucio, decide trabajar en él y ayudarlo: hace el trabajo sucio que nadie quiere hacer.

Héroe es el valiente que nunca huye de una situación difícil, ni espera que otro la resuelva, sino que la enfrenta y dice: “Esta es una prueba que puedo superar”.

El héroe no se queja cuando observa que cuenta con poca o ninguna ayuda; él sabe que su mejor arma es el coraje, el tener un gran corazón para enfrentar todas las dificultades.

Seguro que un héroe tendrá algunas derrotas; lo más probable es que caiga muchas veces, pero cada vez que se levanta se torna más fuerte.

Aunque tenga que sacrificarse, un héroe no sufre por su sacrificio… en su mente no cabría otra forma de ser.

Un verdadero héroe se esfuerza a diario por ponerse al servicio de la humanidad.

Quien reúne esa grandeza de corazón y además la pone al servicio de un ideal, de un bien mayor, descubre que puede lograr actos extraordinarios.

El mundo necesita héroes.

¡Tú puedes ser uno de ellos!

Divide y vencerás tus problemas

Viernes, 21 de diciembre de 2012 por Otros

DIVIDE Y VENCERAS

Publicado el 26 de julio de 2012 en

http://www.filosofiaparalavida.org/2012_07_divide-y-venceras-tus-problemas.html

por Carlos Chiari

Un capitán debe, entre todas sus acciones, procurar con todas sus artes dividir las fuerzas del enemigo, ya sea haciéndole sospechar de los hombres en quien él confía o dándole motivos para que separe sus fuerzas, y, debido a esto, se debilite” (El arte de la guerra, N. Maquiavelo).

La vida a todos nos coloca dificultades. Algunas dificultades tienen solución, y entonces se llaman “problemas”. Otras dificultades no tienen solución, y entonces se llaman “dilemas”. Como me dijo un Maestro, los problemas se solucionan; y los dilemas hay que aprender a vivir con ellos.

Si tenemos dificultades, lo primero que debemos discernir es si estamos frente a un dilema –sin solución–, o si estamos frente a un problema –con solución–.

Si después de haberlo reflexionado estamos seguros de que nos enfrentamos a un verdadero problema, con solución, la mitad del camino se ha recorrido. Ahora falta recorrer la otra mitad… la de solucionar el problema.

 “Divide y vencerás”

He visto que cuando tenemos que enfrentar un problema grande a veces la mejor estrategia que podemos usar para resolverlo es la que los historiadores y estrategas han llamado “Divide et Imperas”, “divide y vencerás”.

El concepto es sencillo y lo podemos apreciar con un ejemplo práctico: si tomamos un mazo bien unido de fósforos de madera, o de lápices, y les aplicamos presión por el centro, difícilmente se quebrará. Sin embargo, si los tomamos uno por uno, e intentamos quebrarlos por separado, probablemente lo lograremos.

Del mismo modo los problemas: si son muchos, es mejor resolverlos uno a uno. Y si es uno muy grande, es mejor atacarlo con estrategia.

Pasos para vencer

La clave para aplicar la estrategia de “Divide y vencerás” consiste en saber dividir el problema en pequeños problemas, y vencerlos uno a uno:

1. Identificar las raíces del problema: ¿cuáles son todas las causas del problema que tengo que solucionar? Puede haber causas externas –ejemplo: falta de medios– y causas dentro de uno mismo –ejemplo: falta de confianza en uno mismo o de motivación–. Aquí lo importante es tratar de identificarlas todas.

2. Diseñar un plan “estratégico” con muchas alternativas: una vez hemos identificado las raíces del problema, hay que diseñar un plan para resolver cada una de las causas del mismo. “¿Qué hay que resolver primero? ¿Qué podemos resolver después?”. Aquí ayuda muchísimo tener creatividad y diseñar un “plan A”, “plan B”, etc., y así sucesivamente hasta tener un “plan Z” para solucionar cada una de las causas del problema. Algunos de estos planes serán más fáciles de llevar a la práctica que otros.

3. Lanzarse a la acción: con mucha confianza en sí mismos, inteligencia y fe en los resultados que queremos alcanzar. Durante esta acción debemos estar muy atentos a los indicios de si nos irá bien o mal, para cambiar a tiempo de plan si vemos que hará falta.

Por último, creo que es importante aprender la lección. Como bien señalan los historiadores, un hombre que olvida su historia está condenado a repetirla.

Al superar nuestros problemas es bueno dedicar un tiempo a reflexionar sobre lo aprendido; a tomar conciencia de que si nos lo proponemos somos capaces de superar obstáculos; a extraer una enseñanza, una moraleja, que nos sirva para crecer como seres humanos, para crecer por dentro.

¿En qué fuente de información podemos confiar?

Miércoles, 21 de noviembre de 2012 por Otros

FUENTE DE INFORMACION

Publicado el 15 de octubre de 2011 en http://acropolis.org.sv/blogs/?p=160

Nosce te ipsum (Inscripción en el templo de Apolo en Delfos).

Estas palabras en latín se traducen: “Conócete a ti mismo”. A menudo somos bombardeados por grandes cantidades de información, los datos son lanzados a diestro y siniestro, y los que desean informarse e investigar están en la encrucijada de elegir una fuente confiable. En épocas anteriores la falta de información era la perfecta justificación para el desconocimiento de las cosas; ahora el péndulo de la historia se balancea al otro extremo, el exceso de información deja a gran parte de la humanidad inmóvil ya que hace desconfiar de las fuentes de la misma. Recordemos: nada en exceso, la perfecta armonía se logra solo por el camino del equilibrio.

Sin duda alguna, querido lector, tú ya sabes estas cosas. Creería que ya hay un exceso al respecto, es decir, que ya se ha comentado tanto de esta situación de “sobreinformación” que se esté trillando el tema. Es el propósito de estas breves líneas compartir contigo el descubrimiento de una fuente infalible, que no es ningún sitio web en particular, ni mucho menos un manual o un libro mágico. Esta fuente a la que me refiero nos acompaña desde el momento en que nacemos y es por derecho nuestra verdadera esencia. Muchos a través de los años le han llamado corazón, intuición, alma, y otros tantos nombres que hacen referencia a un misterioso ser interior o la voz de nuestra conciencia como es mejor conocida popularmente. Este ser es el que reconoce inmediatamente la verdad cuando la escucha; ¿no te ha pasado que de repente captas algo y lo entiendes a la perfección de alguna forma inexplicable, que algo en tu interior te dice que es verdad y te llena de certidumbre, alegría y paz?, pues de eso es lo que se trata al escuchar a nuestro ser interior.

Hay una práctica muy sencilla que el Sr. Tolle, en su libro El poder del ahora, comparte para que paulatinamente vayamos accediendo a esta fuente voluntariamente, y consiste en preguntarse a menudo para nuestro interior: ¿qué estoy pensando en este preciso momento? En este estado de alerta, se trata de observar nuestra propia mente, a la manera en que un gato espera atento la salida del ratón de su guarida, es estar pendiente del próximo pensamiento que nos visite; te darás cuenta que pasará un buen rato para que llegue el pensamiento. Si eres curioso ya te estarás preguntando: ¿y quién es el que observa la mente? Eso no te lo podré contestar yo; solo en este estado de presencia podrás encontrar tus propias definiciones. Esta práctica sirve para dejar de pensar; el problema esencial de nuestra era para lograr la creatividad y la frescura mental, según este autor, es que la humanidad ha olvidado dejar de pensar, y si lograra balancear el pensamiento con el no pensamiento, accedería al manantial de creatividad ilimitada. Una encuesta realizada a los científicos más eminentes en el siglo pasado para descubrir sus métodos de trabajo, incluido Einstein, reveló que sus grandes descubrimientos los alcanzaron en un momento de quietud interior.

Es por eso por lo que puedes confiar en tu interior, tú eres una fuente fidedigna y tú puedes decidir cuál es la correcta. En Nueva Acrópolis compartimos herramientas para que encuentres tus propias respuestas. Es por eso que si deseas emprender este conocimiento de ti mismo, tus pensamientos, emociones y cuerpo, aquí podrás encontrar a otros como tú que estamos buscando y, sobre todo, encontrando respuestas.

La vida es movimiento

Martes, 16 de octubre de 2012 por Otros

LA VIDA ES MOVIMIENTO

Publicado el 12 de enero de 2012 en

http://acropolis.org.sv/blogs/?p=181

 

Vivere memento

“Acuérdate de vivir” es la traducción de la frase en latín que compartimos hoy. Una de las características de vivir es el movimiento. Cada día a cada segundo algo se mueve en gran o en pequeña escala, es relativo, pero todo este milagro ocurre dándonos cuenta de ello o no.

La palabra movimiento proviene del griego kinesis. El movimiento, generalmente, en la filosofía se relaciona con que unas cosas (efectos) son producidas por otras (causas). La humanidad tiene la facultad de elegir a voluntad su siguiente movimiento para su bienestar o sufrimiento. Para ilustrar esto de una mejor forma, compartiré contigo, querido lector, una hermosa anécdota budista que he encontrado y narra lo siguiente:

Mientras el Buda predicaba su ley para la conversión del mundo, en Shravasti, un rico que padecía grandes males fue hacia él, y suplicándole le dijo: “Buda que adora el mundo, perdona mi falta de respeto si no te saludo como debiera, porque estoy demasiado incómodo por la obesidad, el exceso, el atontamiento y otros achaques, de tal modo que no puedo moverme sino con dificultad”.

El Tathagata, otro nombre que se le da al Buda, viendo el lujo de que estaba rodeado aquel hombre, le preguntó: “¿Deseas conocer la causa de tus males?”, y cuando el hombre manifestó tal deseo, el Bienaventurado le dijo: “Hay cinco cosas que producen el estado que padeces: las comidas excesivas, el dormir demasiado, el amor al placer, el abandono y la falta de ocupación. Modera tus comidas, proporciónate deberes que ejerciten tu capacidad y que te hagan útil para los demás, y si sigues mis consejos, prolongarás tu vida”.

Siguió el rico los consejos del Buda y poco tiempo después recobró su ligereza corporal y un vigor juvenil; y fue nuevamente hacia Aquel que adora el mundo, a pie y sin escolta, y le dijo: “Maestro, has curado mis males físicos, pero vengo ahora a buscar luz para mi alma”.

Y el Bienaventurado le dijo: “El mundano nutre su cuerpo, pero el sabio nutre su alma. El que goza en la satisfacción de sus apetitos, trabaja para su propia destrucción; pero el que va por el camino encontrará al mismo tiempo que la salvación de su alma, la prolongación de su vida”.

Así es como finaliza esta bella lección. Que las palabras del Buda puedan ser de provecho a nuestra felicidad. Es un buen tiempo para reflexionar a dónde nos han llevado nuestros pasos y tomar la decisión de mejorar aún más, evaluar los efectos de nuestra situación vital actual y reconocer las causas. Que estos nuevos pasos nos guíen a estados agradables y a evitar las sendas que nos conducirán al dolor innecesario. En este sentido, serán el discernimiento, el amor y el movimiento los que nos lleven a la conquista de nosotros mismos, a una vida plena.

¿Podemos cambiar el destino?

Jueves, 30 de agosto de 2012 por Otros

CAMBIAR EL DESTINO

 

Publicado el 29 de mayo de 2012 en

http://acropolis.org.sv/blogs/?p=197#more-197

 

¿Es el destino una fuerza indomable y dueña de la vida? ¿O acaso podemos intervenir para modificarlo? ¿Es acaso una carretera de una sola vía o una autopista multidireccional? En esta oportunidad compartiremos algunos puntos que nos llevarán a conocer más acerca de lo que se ha dicho del destino.

Esta palabra proviene del latín “destinare”, que significa “hacer puntería”. Destino se refería al “blanco”, o sea, al objeto situado lejos para practicar tiro con arco y flecha. Entonces significó en primera instancia “meta” y después se utilizó la palabra para referirse al “hado”, es decir una fuerza inmodificable que determina lo que sucederá en el futuro. Si tomamos la palabra destino como a un blanco al que apuntar, esto nos da espacio a preguntarnos: ¿quién apunta a esa meta? Desde luego que somos nosotros, ¿quién más? El Dr. Chopra, en su libro Sincrodestino, nos comparte que: “Como es tu deseo, así será tu intención; como es tu intención, así será tu voluntad; así como es tu voluntad serán tus actos, y como son tus actos será tu destino”. El gran escritor salvadoreño Alberto Masferrer, en su ensayo acerca del destino, lo califica como “el dinamismo en la vida particular de las criaturas”. Es en este sentido que es activo y no estático; no está escrito en piedra que las cosas serán de cierta forma. De ser así, la evolución de todas las especies estaría ya condenada al perpetuo fracaso, pero no es de esa forma como la naturaleza nos lo demuestra; esta se adapta, crea nuevas formas de vida y busca nuevas rutas para expresarse.

No solo la ciencia y la filosofía nos dan la pauta para creer esto. En la literatura podemos citar al poeta William Henley; en su poema “Invictus” nos dirá que: “Yo soy el amo de mi destino, yo soy el capitán de mi alma”. También el poeta Amado Nervo dirá al respecto: “…yo fui el arquitecto de mi propio destino”.

Si nos creemos víctimas, víctimas seremos; si nos creemos vencedores, vencedores seremos. La mente funciona, para ejemplificar, como una antena emisora de ondas, a la manera de una radio, y según sean estas “ondas” que se lanzan, así será la respuesta que obtendremos de la vida. ¿Qué tal si paseando todo el día pensáramos que algo saldrá mal?, pues de seguro algo saldrá mal; pero y ¿qué tal si pensamos que ese día será espléndido? ¿Acaso no es un mejor pensamiento, una mejor meta, un mejor destino? Pues según como pienses y mantengas tu intención así se realizarán los actos. Si pensamos constantemente que estamos condenados a un destino cruel, pues ¿qué crees que pasara?… Adivinaste, una vida llena de angustias y pesares… Pero si pensamos que la vida es algo maravilloso, una oportunidad única para disfrutar y vivir con alegría, pues de seguro eso es lo que obtendremos. Todo dependerá de la lente que ocupemos para ver hacia dónde vamos.

Alberto Masferrer dijo que: “Nuestro Destino (si hemos cultivado solo actitudes negativas en la vida), es ese veneno que han infundido en nuestro ser el odio, la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la envidia, la pereza, la gula y la mentira: un tóxico profundo y sutil, que ha emponzoñado nuestro espíritu, y de reflejo, nuestra mente, nuestra alma y nuestro cuerpo; cuyos efectos así como los de cualquier veneno, no pueden cesar enteramente mientras quede en nosotros el más ligero sedimento venenoso”. Para poder remediarlo y transformarlo de veneno en elixir benéfico, nos dirá al respecto: “… en cuanto yo puedo, orientando mis pensamientos, mis palabras y mis acciones en el sentido del Bien, dar tiempo a que el veneno gaste sus influencias mefíticas… El Destino no es sino una fuerza, que nosotros mismos creamos; que ya creada, reacciona sobre nosotros mismos; pero que, una vez reaccionó se extingue si no le añadimos nuevas energías que le den persistencia”.

Este es uno de los secretos más grandes de la alquimia: “Hacer del plomo, oro”; la diferencia esencial entre el oro y el plomo no está en el exterior, está en su parte más sutil, en la composición atómica, lo que en el ser humano equivaldría a sus pensamientos.

Si nos ha tocado vivir en un momento histórico invadido de conflictos de violencia o inestabilidad económica global, no es para darnos por vencidos, es en primer lugar para preguntarnos: ¿qué quiere la Vida de mí? ¿Qué puedo hacer para sobreponerme y ayudar a otros? Nuestra respuesta a: ¿podemos cambiar el destino?, es un rotundo ¡SÍ!. Llegó el tiempo de tomar las riendas de nuestra existencia, como individuos y como humanidad, afrontar los retos de esta época, y con la frente en alto poder decir con plena convicción: ¡somos los dueños de nuestro propio destino!

El singular hábito de postergar para el mañana

Jueves, 19 de julio de 2012 por Otros

 

POSTERGAR

(Publicado en El Salvador, el 20 de octubre de 2011, en medio del desastre natural provocado por la tormenta tropical que afectó a cinco países y provocó cientos de miles de damnificados)

http://acropolis.org.sv/blogs/?p=168

 

carpe diem, quam minimum credula postero
Horacio



“Aprovecha el día de hoy y fíate lo menos posible del mañana” es la traducción de esta frase en latín. ¿Cuántas son las cosas que hemos dejado para ser realizadas el día de mañana?, sin duda la ilusión del tiempo es una de las más sutiles al momento de hacer planes. Sin embargo, ya es tiempo de dar la oportunidad a aquellas maravillosas ideas que hemos concebido para que vean la luz. Tal vez el mañana sea la excusa perfecta para buscar la felicidad en un punto lejano de nuestra realidad actual. Nuestra mente, al no ser controlada, suele jugarnos malas pasadas haciéndonos pensar que cuando tengamos aquella cosa que tanto deseamos, el carro que tanto nos gusta, la pareja ideal, el cuerpo más esbelto, una cantidad exorbitante de dinero en nuestra columna de activos seremos felices y ya no habrá preocupación alguna; estos son solo algunos ejemplos. Pero ahora, en estos momentos de tribulación por las calamidades que han sufrido muchos de nuestros hermanos por la inclemencia del tiempo y las incesantes lluvias en la región centroamericana, he visto con mis propios ojos a muchos otros de nuestros hermanos colaborar, servir con generosidad a otros con mayor necesidad. Tal vez lleguen los días en que la humanidad se inmute ante el dolor ajeno, en que los lazos de amistad y sangre se olviden, donde se deje de apreciar el canto del mirlo en las cálidas tardes, cuando las flores ya no evoquen sagradas emociones al ser regaladas con gentileza. Pero esos días no son estos días, mientras la llama del amor aún flamee en los corazones de los seres humanos que, conmovidos por el sufrimiento ajeno, consuelan con su trabajo y ayuda a otros, mientras la humanidad venza la comodidad por auxiliar a sus semejantes y con digna generosidad extienda su mano hermana a otros, habrá esperanza, habrá fraternidad, habrá nobleza de corazón. Mientras se beba del mágico elixir del servicio este nos dará la eterna juventud. Mientras tengamos todo esto podemos ser felices en este momento, en el hoy y en el ahora. Como dirían los sabios orientales: “Se obtiene la propia felicidad buscando hacer felices a otros”.

Por eso amigo lector, el ahora siempre es el tiempo propicio para servir, para ser feliz, para amar. Todo con lo que contamos es el eterno presente, en este milagroso campo es donde sembramos nuestros amados sueños, no aletargues tus objetivos, disponte a batallar que solo contamos con el día de hoy y tú vales mucho, tienes algo importante que dar a este mundo. Pregúntate a ti mismo: ¿qué es lo que realmente te hace feliz?, ¿disfrutar conversando acerca de un buen libro, pasear por las aceras de tu ciudad tomado de la mano de tu pareja, jugar con tu mascota, hacer nuevos amigos y compartir palabras amables con los que ya tienes, divertirte con los niños del parque de tu ciudad jugando a la pelota y después saborear un helado? La felicidad ya está acá, contigo, susurrándote que no te pierdas el instante presente. Solo observemos detenidamente, no vaya a ser que se nos escape por no estar atentos.

A todos mis hermanos que están pasando por tan difíciles momentos, solo puedo decirles que no pierdan la esperanza, les aseguro que hay quienes estamos en camino para ayudarles y hoy estamos trabajando con mucha entrega para hacerles saber que no están solos.

CG