30 Dic 2007
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| EL QUE LLEGÓ EN VERANO | |
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Hoy os quiero ofrecer un homenaje a un perro, escrito por la pluma de un paisano. Y quiero dedicarlo a otro paisano, a Canelo, el perro que esperó, durante doce años, en la puerta del hospital de Cádiz, a que algún día saliera su dueño, al que acompañaba siempre a la diálisis. Un día, Canelo murió. Y seguramente se encontró con su dueño, entre las nubes blancas del cielo. Está sobre las hojas del otoño. En el viento nocturno que las barre. En medio de la helada solitaria. En el radiante polvo del rocío. En el ligustro verde de la cerca. En las fresas silvestres escondidas. Bajo el escudo abierto de las dalias. Sobre la estrella del jazmín caído. En la sangre jovial de las anémonas. En las ardientes rosas derramadas. Al pie de las coronas del granado. En los brazos azules de los cedros. En el negro perfil de los cipreses. En el tiemblo de plata de los álamos. Bajo la pleamar de los aromos. En el aliento de los azahares. En el áureo pezón de los limones Fijo en la luna de la primavera. Entre los duros cardos del verano. Bajo las repentinas tormentas del verano. En las quemadas noches del verano. En la sed del verano. Porque llegó en verano. No conocía el bosque. Tampoco el bosque a él lo conocía. Si, te tenemos miedo. Nos inspira temor tu súbita presencia. ¿De dónde vienes y por qué a esta casa? Mirabas serio y nada respondías. Se sentó en el portal como un mendigo. Después de varias noches: Puedes pasar. Pareces, a pesar de tu rostro severo, un buen muchacho. Aquí tienes tu hogar. Un plato lleno habrá para ti siempre en esta mesa. Pero tú sonreíste de pronto y te marchaste, bajo las casuarinas, con los niños. De tanto en tanto desaparecías, y eran largas las noches esperándote. ¿En dónde estabas? Nunca lo dijiste, ni contaste el porqué de tus heridas: aquella oreja casi desgarrada o el navajazo aquel entre las ingles. Pero eras fuerte, duro y obstinado. Era la juventud lo que en ti ardía. Te daba igual dormir sobre una estera que en el lívido barro del camino. Meses enteros te quedabas solo. La soledad, en vez de ensombrecerte, te llenó de una alegre valentía. Todo el bosque te quiso. Enamoradas, no dormían sin ti por todo el bosque, rubio y veloz galán siempre encendido. Y así volvió el otoño. Y una noche de despoblados árboles, de cielo despoblado de estrellas y de luna, cuando el amor rondabas en la niebla, de súbito, una bala dobló tu corazón sobre las hojas. Sé que por vez primera fue tu ladrido prolongado y triste. ¿En dónde estás, Alano, buen amigo? Solo, ahora, en lo oscuro -fijos en mí tus ojos vigilantes, apretada tu boca de colmillos atentos-, te pregunto y te llamo por tu nombre, el mismo nombre de tu clara estirpe. ¿En dónde estás, Alano? Estás bajo las hojas del otoño. En todos los jardines que cuidabas. En el llanto furioso de los niños. En el corazón verde de los bosques, porque tú eres ya el alma de los bosques, y siempre los bosques hablarán de ti mientras las brisas agiten en sus ramas tu recuerdo. Rafael Alberti. |
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| Filosofía cotidiana | |
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| publicado por Abraxas a las 00:19 | comentarios [4] | |
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| publicado por vieja | 30 Dic 2007 a las 04:30 |
gracias por esto. |
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| publicado por Fénix [ http://loto35loto.spaces.live.com ] | 30 Dic 2007 a las 13:03 |
"En el corazón verde de los bosques, porque tú eres ya el alma de los bosques, y siempre los bosques hablarán de ti mientras las brisas agiten en sus ramas tu recuerdo". GRACIAS Abraxas.... me ha emocionado hasta la sangre... Abrazos a todos los amigos.... Gracias por existir y hacérnoslo sentir, la vida es aún más bella al escuchar y compartir sus tiernos corazones. Nada comparable a la Fidelidad del Amor de algunos seres, que enlazan sus corazones para siempre. Aquí y allí.... |
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| publicado por Brisa [ http://claraboya.blogia.com/ ] | 1 Ene 2008 a las 19:49 |
Me gusta Alberti, pero la nobleza y la calidez de la mirada que nos regalas, por si sola ilustra con su belleza cada uno de esos versos... Que el espíritu de esa mirada llene de ternura y fe cada uno de nuestros minutos en este año que acaba de comenzar. Un abrazo grande |
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| publicado por Abraxas | 1 Ene 2008 a las 21:36 |
La mirada noble y cálida es la de Canelo. Es una foto suya la que os muestro. Si queréis conocer un poco más su historia, podéis ver la página: canelo y el vídeo de you tube: video canelo Este noble perro gaditano tiene, por mérito propio, una calle con su nombre, muy cerca del hospital donde esperó a su amo hasta su muerte, y una placa homenaje en la misma. Por ella paseaba hasta la playa para estirar las piernas. Descanse en paz... junto a su dueño querido. |
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