Hablar mal de los demás

HABLAR MAL DE LOS DEMAS

Si por encanto del hechizo de algún mago del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería todos quedáramos mudos al intentar hablar mal de alguien, quizás la mitad del planeta quedaría en silencio, o al menos esa es la impresión que tengo al escuchar la cantidad de conversaciones que giran en torno a criticar a alguien o a quejarse de alguien.

Uno podría excusarse diciendo que todo el mundo lo hace; o que en realidad, la gente de la que uno habla mal merece eso y más.

No estoy de acuerdo. La vida me ha dado dos estupendos ejemplos de personas reales a quienes nunca he escuchado hablar mal de los demás: mi padre y mi maestra de filosofía.

En el caso de mi padre, ni aun en las peores circunstancias –cuando genuinamente se había sentido agraviado por otros– ha caído en este vicio. Supongo que se lo debe a su noble corazón y a mi abuela, a quien tampoco nunca escuché decir siquiera una mala palabra. En el caso de mi maestra, quien también sufrió injusticias terribles y ataques, tampoco le he escuchado sino palabras cargadas de bondad, de belleza, de elegancia y sabiduría… Quizás, además de una buena crianza, se deba a que genuinamente procura vivir las enseñanzas de los grandes sabios.

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Transmitir el conocimiento

TRANSMISION DEL CONOCIMIENTO

Se suele recurrir a la imagen de la Sociedad del Conocimiento para definir la tendencia de los países desarrollados. Más allá de las escenas que nos ofrecen diariamente los medios de comunicación y de la posible distorsión de la realidad que puedan proporcionarnos, es cierto que la sofisticada especialización que han alcanzado las diferentes ramas del saber produce una ingente cantidad de hallazgos.

Hallazgos que, si fuesen convenientemente divulgados, mejorarían sin duda las condiciones de vida de millones de personas y en algunos casos ayudarían a explicar fenómenos que parecerían sujetos al ámbito de lo enigmático. Sin embargo, tales resultados apenas si rebasan los límites de las publicaciones especializadas y solo alcanzan a las comunidades de intereses de los científicos y en el mejor de los casos, de quienes financian las investigaciones. Y frente a ese aislamiento, aumentan cada vez más las supersticiones y prosperan adivinos, echadores de cartas y mancias de pacotilla, que tanto desprestigian la búsqueda del conocimiento tras las apariencias y las preguntas audaces.

Se hace necesario cubrir ese abismo que parece infranqueable entre el saber y sus destinatarios, que son los seres humanos, mediante una labor paciente y meticulosa de divulgación y de transmisión. Es indispensable ese esfuerzo, si no queremos que la ignorancia acabe por embrutecernos, si queremos que la edad media que tanto se detecta en síntomas sociales, no vuelva a sumirnos en la oscuridad de los miedos y el analfabetismo.

No cabe duda de que Internet está cumpliendo ese deber divulgador, dando facilidades a los investigadores y nuestro boletín pretende aportar su granito de arena difundiendo las noticias que nos resultan interesantes para mejor interpretar el mundo y la vida. Nuestra asociación viene trabajando en ese sentido en todo el mundo desde hace casi medio siglo: que la filosofía como amor al conocimiento llegue a todos, que todos podamos llegar a ser filósofos.

Valor, fortaleza y buen carácter

VALOR, FORTALEZA Y BUEN CARACTER

¿Qué es el carácter, cómo se desarrolla?

El carácter se define como una marca, como una señal. En conjunto, son las características de algo, de un ser. Por ejemplo, como dice el dicho, si camina como pato, tiene plumas como pato y grazna como pato, tiene carácter, características, de pato y seguramente es un pato.

Según nuestro humor, nuestra forma de enfrentar los placeres o los problemas y demás señas, se dirá que tenemos un buen carácter o un mal carácter, es decir, tenemos buenas características o malas.

Y esa evidencia exterior no es sino el reflejo de aquello que somos. ¿Soy un ser agradable? ¿De tanto en tanto más bien parezco un viejito gruñón? ¿Puedo o no puedo controlar el afán de placeres y autogratificación? Nuestros actos, nuestras palabras, nuestros gestos, evidencian qué somos y nuestro carácter.

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Educar

Educere

No enseñes para que acumulen más datos, sino para que tomen posesión de su vida y la realicen plenamente; para que se conozcan a sí mismos y sus potencialidades; para que conozcan el mundo, la belleza y profundidad que encierra, y tracen su propia meta en armonía con el resto de seres que nos rodean. Y esto, aplícalo primero en ti mismo.

(M. Sándalo)

Qué hace felices a los humanos

QUE HACE FELICES A LOS HUMANOS

 

El proyecto, ahora conocido como The Grant Study, nació con la ayuda financiera de William T. Grant, dueño de los almacenes de todo a 25 centavos. El proyecto tenía por objetivo responder a la pregunta ¿qué hace felices a los humanos? Las investigaciones comenzaron a finales de la década de 1930, en la Universidad de Harvard. De entre los candidatos, dos fueron rechazados por problemas de salud, según dijeron: Norman Mailer, que llegó a ser un escritor de novelas de éxito, y Leonard Bernstein, que se convirtió en uno de los mejores directores de orquesta del mundo. El resto, un grupo de 268 jóvenes, entre los que se encontraban John F. Kennedy, Norman Mailer y Ben Bradlee.

Todos eran jóvenes, inteligentes, guapos, de familia con dinero y una buena educación; lo tenían todo para ser felices…pero ¿lo fueron? Y si de verdad consiguieron la felicidad, ¿qué contribuyó a su felicidad? Responder a estas preguntas fue el objetivo de The Grant Study.

Para conocer los resultados, tuvimos que esperar 72 años, el estudio más largo en ciencia social. Durante los primeros 20 años, la fundación de William T. Grant continuó con su contribución financiera. No sabemos el motivo de tan larga contribución; quizás la respuesta que esperaba encontrar Mr. Grant era que lo que hace felices a los humanos es comprar en almacenes de todo a 25 centavos.

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Platón todavía funciona…

PLATON FUNCIONA

–Sí, se están muriendo de hambre pero no lo saben y tampoco quieren oírlo.

–No lo entiendo. ¿Por qué siguen aguantándolo?

–Echa un vistazo aquí debajo –le dijo Willie levantando una de las puntas del mantel para mostrarle todos los tobillos atados con cadenas a lo largo de la mesa.

Parecía algo increíble. –¿Están encadenados a la mesa? Entonces, ¿por qué parecen tan felices?

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Pasado y presente

PASADO Y PRESENTE

Ahora que comienza el año, volvemos a recordar al Jano, el antiguo dios romano, que preside el inicio de un nuevo ciclo. Se le representaba con dos rostros: uno miraba hacia atrás, el pasado, y el otro hacia delante, al futuro. Era el dios de las puertas, pues cuidaba el tránsito a través de los umbrales, lo cual nos recuerda esa puerta del nuevo tiempo que se abre ante nosotros

En este gozne, es de rigor hacer balance de las experiencias que hemos dejado atrás en el año que acaba de terminar, valorar nuestro aprendizaje, lo que nos hizo sufrir, lo que motivó nuestros mayores esfuerzos, las pequeñas victorias logradas sobre nosotros mismos, los proyectos que se culminaron, los que quedaron por hacer, sin olvidar los fracasos que en tantas ocasiones nos abatieron. Y a la vez, es el momento de mirar hacia el futuro que se abre ante nosotros, con todas sus páginas en blanco, esperando nuestras acciones, de hacer acopio de energías renovadas para plasmar los sueños que tantas veces dejamos volar en el territorio de la fantasía sin dirección.

Jano expresa esa dualidad que vive en nosotros, que no siempre enfocamos con la suficiente dosis de armonía, pues a menudo nos vemos ante nuevas etapas de nuestra vida con la melancolía que nos produce tener que dejar atrás lo vivido y el temor de tener que enfrentarnos a lo desconocido y temido a la vez.

Como intuyendo esa dualidad, los medios de comunicación nos ofrecen resúmenes anuales, que activan la memoria colectiva, tan atrapada en el presente y también los deseos y los proyectos que esperan a que la voluntad se exprese y deje sus huellas.

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Antes de morir me gustaría…

ANTES DE MORIR

La muerte de una persona muy querida para Candy Chang, una artista local de Nueva Orleans, la llevó a reflexionar sobre la muerte y sobre la vida. Pensó, según cuenta la propia Chang, en lo fácil que nos resulta quedar atrapados por los pequeños problemas, en lo breve que es la vida y en cómo olvidamos lo que realmente importa. Estas reflexiones la llevaron a la pregunta que está en el corazón de este proyecto: ¿qué le gustaría hacer antes de morir?

Se dijo que: antes de morir quiero cantar para millones, ver a mi hija graduada, comer todos los dulces y sushi del mundo, construir una escuela, abandonar todas las inseguridades, ser completamente yo mismo…

Pero Candy Chang no estaba satisfecha con solo conocer sus propias respuestas, sus propios deseos: “quería  saber lo que era importante para la gente de mi barrio. Así que, con la ayuda de viejos y nuevos amigos, pinté el lado de una casa abandonada en mi barrio de Nueva Orleans con pintura de pizarra y estampada con la frase “Before I die I want to…” (Antes de morir me gustaría…) para que cualquiera pueda recoger un pedazo de tiza, reflexionar sobre su vida y compartir sus aspiraciones personales en un espacio público. Todo fue un experimento y no sabía qué esperar. Al día siguiente, el muro estaba lleno de respuestas, que fueron y siguió creciendo”.

El proyecto creció y creció; primero pasó de un barrio a otro, más tarde de una ciudad a otra y, de pronto, saltó a otros países, Kazakstán, México, Italia, Australia, Portugal, Argentina… Uno de los últimos  países en incorporarse a este proyecto ha sido España, en la ciudad de Córdoba, que nació por iniciativa de un grupo de educadores sociales de Andalucía. Este enorme impacto social, que comenzó con una pregunta, un poco de pintura y unas tizas, ha llamado la atención de todos los medios. La revista The Atlantic lo ha catalogado como uno de los proyectos más creativos  que se ha llevado a cabo por una comunidad.

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