Un mundo mejor

  «No podemos confiar en construir un mundo mejor sin mejorar los individuos. Con este propósito, cada uno de nosotros debe trabajar su propio perfeccionamiento aceptando, en la vida general de la humanidad, su parte de responsabilidad, ya que nuestro deber particular es el de ayudar a aquellos a quienes podemos ser útiles» (Madame Curie).

Sembrad ideas buenas

  «Sembrad en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan; los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón» (Maria Montessori). No basta que sean buenas ideas, sino que han de ser ideas buenas. Es decir, la moralidad por encima del interés. Es más valioso, humanamente hablando, tener una vida ajustada a unos principios éticos que ser inteligente.