Un mundo mejor

  «No podemos confiar en construir un mundo mejor sin mejorar los individuos. Con este propósito, cada uno de nosotros debe trabajar su propio perfeccionamiento aceptando, en la vida general de la humanidad, su parte de responsabilidad, ya que nuestro deber particular es el de ayudar a aquellos a quienes podemos ser útiles» (Madame Curie).

Sembrad ideas buenas

  «Sembrad en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan; los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón» (Maria Montessori). No basta que sean buenas ideas, sino que han de ser ideas buenas. Es decir, la moralidad por encima del interés. Es más valioso, humanamente hablando, tener una vida ajustada a unos principios éticos que ser inteligente.

La calma de un jardín

Quien no ha conocido la calma de un jardín oriental en una noche de verano, ignora que el paraíso existe en la tierra. Allí se mezclan los perfumes de las rosas con los de los hibiscos y los tamarindos; un agradable frescor sube del suelo regado por los jardineros al anochecer. Uno se pone a soñar con un universo donde el ser humano sabría de nuevo fraternizar con la flor más humilde (Christian Jacq, El egiptólogo).