La calma de un jardín

Quien no ha conocido la calma de un jardín oriental en una noche de verano, ignora que el paraíso existe en la tierra. Allí se mezclan los perfumes de las rosas con los de los hibiscos y los tamarindos; un agradable frescor sube del suelo regado por los jardineros al anochecer. Uno se pone a soñar con un universo donde el ser humano sabría de nuevo fraternizar con la flor más humilde (Christian Jacq, El egiptólogo).

1 de enero en La Caleta

Las 5 superaciones que te aporta la natación

En otra ocasión escribí algunas reflexiones filosóficas sobre la natación. Esta vez quiero hablar de los beneficios que nos aporta la natación, y no voy a contar los obvios de índole físico. De hecho mejorar mi espalda fue una de mis motivaciones para emprender la práctica de la natación. Me centraré en otros beneficios de tipo psicológico que podemos obtener mediante la natación, sobre todo aquellos aficionados que estamos empezando a practicarla. Vergüenza o timidez Esta primera superación aplica especialmente a los que empezamos la práctica de la natación. Si vemos alguna competición, por ejemplo por televisión, podemos admirar los […]

El ritmo de la piedra

  ¿Por qué dices: «oh, cosa muerta (…)? El ritmo de la piedra acaso sea otro ritmo, pero yo te digo que si sondeas las profundidades de tu alma y mides las alturas del espacio, no oirás más que una melodía, y que en esa melodía la piedra y la estrella cantan, una con otra, al unísono perfecto (Khalil Gibran, El jardín del profeta).

El arte con belleza

El arte con belleza integra la conciencia, casi siempre dispersa en lo superficial, produciendo una concentración agradable, espontánea y armónica. No importa que no conozcamos las leyes de algún arte determinado; simplemente apreciamos el efecto artístico de esas leyes (Delia Steinberg Guzmán).

Mi plantita, fuerte en la adversidad

La vi en una parada de autobús del Barrio Pesquero santanderino, sobre una marquesina como otras muchas. Allí estaba. Fresca, lozana, verde, vertical. Como el enhiesto surtidor de sombra y sueño al que cantara Gerardo Diego. Sí, aquel era un ciprés de gran altura y esta es una plantita pequeña. Pero ¿qué es el tamaño sino un engaño de los sentidos? Para cualquier liliputiense común, mi plantita bastaría para aliviar el efecto del sol del verano sobre su cabeza o para sentir la verdeante energía de su tallo ascendente si hubiera de sentarse a su sombra a merendar. En medio […]