¿Finanzas o ética?

Martes, 3 de marzo de 2015 por Fátima

FINANZAS O ETICA

 

Está previsto que para el próximo curso se reduzcan, aún más, las horas lectivas de materias como la música, la educación plástica o la filosofía. El ministro Wert describía estas asignaturas como “las que distraen”. Por otra parte, hay centros que ya han comenzado a impartir una nueva materia, “Educación financiera”, siguiendo sugerencias de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Sin duda, la crisis financiera ha hecho que cambien muchas cosas, incluso las prioridades que se le dan a la educación; pero si bien no está mal replantear los contenidos que se imparten a los niños y jóvenes para que estén más y mejor preparados para el futuro que se les viene encima, creo que el enfoque no es el más acertado.

Claro que es importante tener conocimientos de economía y finanzas, para desenvolvernos bien con toda la terminología y circunstancias de los productos financieros que todos, en una u otra medida, tenemos contratados. Pero, por encima de todo, nos interesa que no puedan engañarnos, que nadie se pueda aprovechar de nuestra ignorancia.

Lo curioso es que, al mismo tiempo que buscan mejorar los conocimientos sobre finanzas: cómo dar prioridad a la hipoteca y a las cuotas del seguro sobre cuestiones menos obligatorias como comer o pagar la luz y el agua, también enseñan cuáles son los productos financieros más adecuados para cada circunstancia y lo que hace falta saber para contratarlos en las mejores condiciones. Por supuesto, aporta más beneficio tener el dinero en una cuenta de ahorro en el banco que dentro de una hucha en casa. Todas esas cosas son importantes de saber, pero ¿son realmente TAN importantes?

Lo que ha llevado al planeta a un estado insostenible de contaminación no ha sido la falta de conocimientos sobre ecología; lo que hace que millones de personas mueran de hambre cada año, la mayor parte de ellos niños, no es la falta de conocimientos sobre nutrición; de la misma manera, lo que ha sumido a buena parte del mundo en una crisis económica sin precedentes no ha sido la falta de conocimientos financieros. Todos ellos tienen un factor en común, porque lo que ha causado estos y otros muchos problemas no es otra cosa que la falta de ética.

No se pueden poner parches eternamente. En algún momento hay que mirar debajo de las distracciones de verdad, y no de las que habla el ministro Wert, y entender que sin una formación ética urgente ninguna nueva materia en el sistema educativo va a cambiar nada.

El “problema” de la ética es que no se puede enseñar con un libro de texto, sino con algo mucho más efectivo: el ejemplo. Básicamente, sólo la gente ética puede enseñar ética. Sólo la gente ética puede exigir ética. No es una cuestión para delegar en los educadores, sino que es algo que tiene que partir de arriba, de la persona que tenga sobre sí la responsabilidad de un país, y desde él se tiene que transmitir, como en los eslabones de una cadena, hacia abajo. Sin eso, ningún plan de estudios, ninguna ley, ninguna medida ni ningún decreto cambiarán profundamente nada en ninguna parte.

Invitación a investigar

Lunes, 23 de febrero de 2015 por M.Dolores

INVITACION A INVESTIGARUna de las características de nuestra época es la vigencia de la llamada sociedad de la información, pues tenemos a nuestra disposición la tecnología que nos permite acceder a casi todas las fuentes imaginables que nos pueden surtir de los datos más específicos y complejos.

En muy poco tiempo podemos visitar bibliotecas, adquirir libros, consultar bases de datos, acceder en suma a informaciones hasta hace muy poco totalmente inaccesibles.

En teoría, en Internet podemos encontrar todo de casi todo, con tal que tengamos la suficiente pericia y la intuición que todo buen buscador debe ser capaz de desarrollar, para acertar en la selección de los innumerables sitios que le ofrecen los complejos ingenios informáticos.

Tanta facilidad puede confundirnos y acostumbrarnos a la comodidad de cortar y pegar, apropiándonos del trabajo de otros y presentándolo incluso como si fuera propio, desafiando a las acusaciones de plagio. Otra consecuencia negativa de estos métodos es la superficialidad, instalada como hábito, aunque disfrazada de exactitud.

Para contrarrestar estos riesgos, cabe proponer el regreso al viejo espíritu de investigación, que tanto ha hecho avanzar las ramas del saber desde que el ser humano se ha hecho las antiguas preguntas sobre las causas y el sentido de las cosas y de sí mismo.

Profundizar en las aguas del conocimiento, llegar más allá de las apariencias, documentar con rigor nuestros argumentos, valorar lo que otros investigaron antes, reconocer con humildad si manejamos ideas propias o prestadas en nuestras consideraciones, a quién o a quiénes debemos la orientación de nuestros pasos, permitir que los que vengan detrás lleguen más lejos aún, siguiendo el camino que les hayamos trazado, ofrecer lo logrado para que sea compartido por los demás. Tal es la noble tarea del investigador que podemos ser cada uno, con el estímulo de la filosofía.

Aprender a dar

Domingo, 8 de febrero de 2015 por Melinda

EL ARBOL NO NIEGA

Comprender a los demás

Miércoles, 28 de enero de 2015 por Melinda

COMPRENDER A LOS DEMAS

 

Qué fácil es juzgar a los demás, ¿verdad? ¿Os habéis fijado qué fácil nos sale lo de interpretar cómo actúan los otros?

“Es un poco vago. Por no subir las escaleras, es capaz de quedarse sin desayunar”; “¡Qué vecina más antipática, ni saluda cuando la cruzo por la escalera”; “Es un chico malcriado. Pudiendo estudiar, se dedica a desaprovechar el tiempo”.

Hasta que un buen día nos da un lumbago y no podemos subir las escaleras, nos enteramos de que la vecina antipática ha puesto una denuncia por malos tratos a su marido o un hijo nuestro toma antidepresivos porque la carrera que ha estudiado no le sirve para nada.

Ese día comprendemos a la vecina, al compañero de oficina y al hijo de nuestra amiga.

Y somos igual de rápidos si se trata de juzgar una decisión política o la mejor manera de entrenar a nuestro equipo de fútbol.

Sería interesante que pudiésemos comprender a los demás, o por lo menos, suponer que tienen unas motivaciones que desconocemos y darles un margen de confianza, ¿verdad?

El problema es que a veces no salta a la vista el por qué hacen lo que hacen…

Pero, si fuera evidente, no tendría gracia comprenderlos… ni mucho mérito…

En fin, que esto viene por un cuento de Khalil Gibran que me hizo pensar:

 

Una mata de hierba le dijo a una hoja que cayó en otoño: “Has hecho tanto ruido al caer que has ahuyentado mis sueños invernales”.

La hoja le replicó enfadada: “Eres un ser miserable y de humilde cuna. Eres repulsiva y sin canto: no moras en las altas esferas, ni nunca has conocido la canción”.

Después la hoja se durmió, y cuando llegó la primavera, se convirtió en una mata de hierba.

Y luego volvió el otoño, y ella dormía el sueño del invierno. Las hojas otoñales, moviéndose en el viento, comenzaron a caer sobre ella. Y la mata de hierba susurró: “¡Estas malhadadas hojas otoñales hacen tanto ruido que ahuyentan mis dulces sueños invernales!” (El loco, Khalil Gibran).

 

Es tan sencillo como intentar ponerse en el lugar del otro antes de juzgar. Y entrenar frecuentemente.

Libertad, igualdad, fraternidad…

Martes, 13 de enero de 2015 por M.Angel

 

LIBERTAD IGUALDAD FRATERNIDAD 2

Escrito por

Miguel Ángel Padilla

Los últimos atentados perpetrados por el terrorismo islamista en Francia han puesto en pie a medio mundo para reivindicar y fortalecer la conciencia en torno a los pilares que dieron nacimiento a la moderna Europa y a los valores democráticos occidentales. Unos pilares que no son económicos, religiosos ni políticos sino éticos, de altos Valores Humanos.

Los ideales de la Revolución francesa, LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, hacen referencia a la dignidad del individuo, al valor del ser humano en sí mismo, a su derecho al desarrollo, a la realización como persona y a la concordia necesaria para hacer posible la convivencia. Se trata del ser humano como fin, y no como instrumento económico, religioso o ideológico.

El logro de esta concepción de la vida es fruto de un esfuerzo de maduración, educación y compromiso social (aunque no cabe duda de que todavía queda mucho recorrido por realizar).

Una vez más se pone de manifiesto que son las ideas las que sostienen la prosperidad, la estabilidad y el desarrollo íntegro de las sociedades, afirmadas en la conciencia, las leyes y el ejemplo individual y colectivo.

Pero son también ideas, ideas de fanatismo nacidas de la ignorancia, el odio y el miedo, las que mueven a la barbarie del terrorismo.

¿Cuáles son las IDEAS que pueden contrarrestar a los totalitarismos y extremismos, ya sean religiosos o ideológicos?

La consigna de Libertad, igualdad, fraternidad supone una meta, un horizonte que alcanzar. Los derechos humanos no basta con proclamarlos, hay que crear caminos que nos conduzcan a su conquista.

A los valores colectivos, a la justicia social, solo se puede llegar a través de una ética personal, de los valores de los individuos que configuran una sociedad, de una amplia cultura personal que nos aleje de los fanatismos, a través de una firme responsabilidad que nos ratifique en nuestra libertad, y a través de un profundo sentido de unidad con la vida y los demás seres humanos.

Voluntad, Amor e Inteligencia es, desde la filosofía que propone Nueva Acrópolis, la fórmula de regeneración y fortalecimiento de lo mejor de nuestra condición humana, y de los más altos ideales que la humanidad ha concebido, además de ser los pilares en la lucha a largo plazo contra el fanatismo y la corrupción en todos sus aspectos.

Queremos, desde la Organización Internacional Nueva Acrópolis, manifestar nuestra más absoluta repulsa por los atentados cometidos en París y por la ola de fanatismo, oscurantismo y terror en que nos estamos viendo inmersos en los inicios de este siglo XXI.

P. D. Voltaire, Tratado sobre la tolerancia, capítulo XXIII:

Ya no es, por lo tanto, a los hombres a los que me dirijo; es a Ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos: si está permitido a unas débiles criaturas perdidas en la inmensidad, e imperceptibles al resto del universo, osar pedirte algo a Ti, que lo has dado todo, a Ti, cuyos decretos son tan inmutables como eternos, dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza; que esos errores no sean causantes de nuestras calamidades.

Tú no nos has dado un corazón para que nos odiemos, y manos para que nos degollemos.

Haz que nos ayudemos mutuamente a soportar el fardo de una vida penosa y pasajera;

que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todos nuestros idiomas insuficientes, entre todas nuestras costumbres ridículas, entre todas nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre todas nuestras condiciones tan desproporcionadas a nuestros ojos y tan semejantes ante Ti; que todos esos pequeños matices que distinguen a los átomos llamados seres humanos no sean señales de odio y persecución;

que los que encienden cirios en pleno día para celebrarte soporten a los que se contentan con la luz de tu sol;

que aquellos que cubren su traje con una tela blanca para decir que hay que amarte no detesten a los que dicen la misma cosa bajo una capa de lana negra;

que dé lo mismo adorarte en una jerga formada de una antigua lengua o en una jerga más moderna;

que aquellos cuyas vestiduras están teñidas de rojo o violeta, que mandan en una pequeña parcela de un pequeño montón de barro de este mundo y que poseen algunos fragmentos redondeados de cierto metal, gocen sin orgullo de lo que llaman grandeza y riqueza, y que los demás los miren sin envidia: porque Tú sabes que no hay en estas vanidades ni nada que envidiar ni nada de que enorgullecerse.

¡Ojalá todos los hombres se acuerden de que son hermanos!

¡Que odien la tiranía ejercida sobre sus almas como odian el latrocinio que arrebata a la fuerza el fruto del trabajo y de la industria pacífica!

Si los azotes de la guerra son inevitables, no nos odiemos, no nos destrocemos unos a otros en el seno de la paz, y empleemos el instante de nuestra existencia en bendecir por igual, en mil lenguas diversas, desde Siam a California, Tu bondad, que nos ha concedido ese instante.

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Martes, 6 de enero de 2015 por M.Angel

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Capitalism is fun?

Martes, 30 de diciembre de 2014 por Otros

Capitalism is fun?

¿El capitalismo es divertido?

Publicado el 28 de diciembre de 2014  en http://www.photos-art.org/capitalism-is-fun/

Pierre Poulain

¿El capitalismo es divertido? ¿De verdad? Puedo pensar en un montón de maneras de definir el capitalismo, y tengo que confesar que “diversión” no está en mi lista. Pero a lo mejor soy yo. Entiendo “diversión” como disfrute, placer, ocio…, y me parece que si algunas personas disfrutan del capitalismo, deben de ser tan pocas en número que me hace difícil calificar este sistema político como divertido. Preferiría calificarlo como materialista, que propicia el consumismo, superficial, egoísta…, pero tal vez estoy equivocado. Quizás no entienda bien el idioma inglés, y debería saber que “diversión” está relacionada con broma, chiste, o incluso con truco. En ese caso , estoy de acuerdo, el capitalismo es una broma. El capitalismo es divertido.

Diagnóstico: cáncer

Lunes, 22 de diciembre de 2014 por Otros

DIAGNOSTICO CANCER

Escrito por Elena Sabidó

Lo recuerdo como si fuese ayer: un día cualquiera que se convirtió en un día terrible. Una noticia inesperada y nada buena. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo me puede pasar a mí? ¿Qué he hecho para merecer esto? ¡Es injusto! ¡La vida es injusta! ¡No hay derecho!… Realmente, así se reciben las malas noticias, pero ¿es realmente así?

Cuando vas al médico por una molestia, lo último que esperas es que te digan la palabra maldita: cáncer. El mundo se para, el miedo se apodera de todo tu ser y no puedes contener las lágrimas. No lo crees, no puede ser, “a mí, no”.

Los primeros momentos, los primeros días no hay consuelo posible y no ves ninguna luz. Nada da consuelo, nada te tranquiliza, nadie comprende lo que estás pasando, ninguna persona puede entender o ponerse en tu lugar. Todos son afortunados menos yo.

Y tal vez eso es bueno al principio. Necesitas un tiempo de aceptación e incluso la autocompasión momentánea, por qué no. Pero no hay que dejar que estos sentimientos se apoderen de uno. Si paras unos instantes el carrusel de emociones, te das cuenta de que tal vez estás enfocando todo el tema de una manera errónea. Demasiado mirarse el ombligo. Sí, he dicho exactamente lo que quería decir: de manera errónea. Es verdad que lo que viene no es un camino fácil, y “quién sabe si saldré o no victoriosa”. Pero sea como fuere, hay que salir del agujero de dolor y autocompasión y seguir adelante, ponerse manos a la obra y luchar, luchar por uno mismo y por los demás. ¿O acaso los grandes héroes de antaño no luchaban con riesgo de perder su vida, una y otra vez? Y aun así nada les detenía. Caían una y mil veces y se levantaban. Llegaban al pozo más oscuro y profundo y nada les impedía volver a la superficie.

Pues del mismo modo hay que actuar cuando la vida nos pone ante una situación de tal magnitud.

Evidentemente, los médicos usarán todas sus herramientas para curar nuestro cuerpo, que en el caso de estas dolencias a menudo son casi peores sus efectos secundarios que la propia enfermedad. Pero hay algo muy claro: si no nos enfrentamos a ello con una sonrisa, con una buena actitud y con la idea de ganar por encima de cualquier otra, será mucho más difícil o imposible salir vencedor. La medicina se da cuenta hoy en día de la necesidad de estos factores y su utilidad en la curación de nuestras enfermedades, y no son pocos los médicos que cada vez valoran más y animan a que los pacientes mantengan en la medida de lo posible el mejor de los ánimos (¡aunque cueste!).

Durante algo más de un año mi vida ha estado en peligro, mi cuerpo llevaba una bomba de relojería dispuesta a explotar en cualquier momento. Pero el temor inicial y la incertidumbre normal en estas circunstancias también han dejado paso a cierta reflexión, cierta aceptación de la situación, necesaria para ponerme en marcha para enfrentar la batalla y finalmente llegar a una victoria más que deseada.

Pero cuidado. No me entendáis mal: no quiero dar la impresión de tener la receta mágica para vencer al cáncer, ni de saber más que los médicos o menospreciar a los que como yo han padecido esta enfermedad luchando hasta el final y tal vez no pudieron curarse. Lo que me gustaría transmitir con mi testimonio es que, a pesar de haber estado en peligro mi vida, a pesar de sufrir una amenaza real en mi cuerpo, a pesar de todo ello y aunque el pronóstico hubiese sido fatal, nunca debemos dejar de luchar con una sonrisa ante la vida. Y si el miedo a la Parca nos paraliza, solo entonces hay que pensar como decía Epicuro: “La muerte es una quimera, porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo”. No hay que rendirse ni tener miedo, pues aunque no recordemos qué hay antes o después de la vida, ello no significa que sea malo.

La muerte es algo por lo que todos nosotros pasaremos. Nos guste o no. Unos antes y otros después. Unos, tras una vida larga, y otros, tras una enfermedad. No es fácil enfrentarse a esta idea, es cierto. Mucho menos cuando esta muerte puede acontecer antes de lo que querríamos para nosotros o para nuestros seres queridos. Pero que no sea un cáncer y sus posibles consecuencias un motivo para dejar de luchar, dejar de vivir o dejar de disfrutar de las maravillas del mundo.

Quién sabe el motivo por el que un día mi cuerpo empezó a producir de manera descontrolada unas células que me enfermaron. Tal vez, como decían los antiguos sabios, no había suficiente armonía en mí, o tal vez la vida ha querido darme un “toque” de advertencia por algo que no estoy haciendo como debería. Sea como fuese, ahora tengo una nueva oportunidad de ordenar mi mente y mi cuerpo, y de aprovechar todo lo que la vida me ofrece.

Algunos me preguntan: “¿No tienes miedo de que vuelva la enfermedad?”. Pues claro que hay cierto temor, sería absurdo negarlo. Pero ¿de qué me sirve “pre-ocuparme” ahora por ello?

Ahora es tiempo de reflexionar, de vivir de manera más sana, de amar más, de dar importancia a las cosas que realmente la tienen y no dejar que las cosas absurdas me ocupen ni un solo minuto de mi vida.

Tecnología: ¿a favor o en contra?

Martes, 16 de diciembre de 2014 por Fátima

TECNOLOGIAEsta es la pregunta que mucha gente se hace. ¿Hay que estar a favor o en contra de la tecnología? Parece que necesariamente la respuesta tuviera que ser “sí” o “no”. Pero no es así. La respuesta es “depende”.

Una de las principales razones a favor del uso de la tecnología es el ahorro de trabajo, tiempo y dinero. La tecnología permite que realicemos mucho más rápido y mejor muchas tareas hasta ahora tediosas. Algunas directamente las realizan las máquinas. El ser humano solo interviene en el proceso de analizar los datos procesados por los ordenadores, y pronto eso tampoco será necesario.

En los últimos años, los avances tecnológicos han permitido desarrollar nuevas técnicas de diagnóstico; asistencia robótica para operaciones delicadas; conversaciones en tiempo real desde puntos remotos del planeta; la puesta en común, gracias a la digitalización y la creación de repositorios, de bibliotecas completas, estudios académicos, investigaciones, tesis… Podemos mirar al espacio desde un ordenador en nuestras casas, y aunque eso no suple la íntima comunión de elevar los ojos al cielo y mirar las estrellas (siempre que estés muy lejos de la ciudad), sí que ayuda a muchos aficionados pedir tiempo de los telescopios profesionales para ver allá donde los ojos no alcanzan.

La tecnología ayuda a que millones de personas en todo el mundo puedan acceder a todo tipo de documentos y archivos, en lo que se ha dado en llamar la “democratización” del conocimiento. Algo que tendría que ayudar a diluir las cada vez más marcadas líneas que separan a los ricos de los pobres, siempre que los pobres también puedan acceder a Internet.

Igual que hablamos de las ventajas del mundo tecnológico podríamos listar los problemas que genera… pero entonces nos tendríamos que dar cuenta de algo. Los beneficios de la tecnología corresponden al abanico amplio de sus posibilidades. Sus perjuicios provienen del mal uso o mal entendimiento que se hace de ella.

Un ejemplo. Un beneficio que permite la tecnología es poder guardar infinidad de contactos en la memoria del teléfono para acceder a ellos fácilmente. El perjuicio es que la tendencia humana a aplicar la ley del mínimo esfuerzo ha ocasionado una “desmemorización” de la sociedad. Efectivamente, no es que los móviles nos hagan más olvidadizos, es que al hacerlo el teléfono por nosotros, hemos pensado: “¡qué bien, un esfuerzo menos!”, y hemos abandonado el ejercicio de nuestra memoria, perdiendo parte de nuestras capacidades.

Con la escritura pasa otro tanto de lo mismo. Estudios recientes demuestran que la escritura manual ayuda a fijar en la memoria los conceptos escritos mejor que la escritura con teclado. ¿Quiere eso decir que debemos abandonar las ventajas del ordenador? No. Pero sí que debemos hacer el pequeño esfuerzo de no sustituir totalmente el boli por las teclas, y reservar una parte de nuestra escritura solo al ejercicio de la mano.

El hombre también está enseñando a las máquinas a tomar decisiones. Uno de los mayores miedos del ser humano es el de cometer errores. El factor humano como principal origen de los fallos en los protocolos de seguridad ha llevado a muchas empresas y Gobiernos a abandonar en manos de las máquinas la total gestión de los procesos. Algo que denota la incapacidad para entender el sentido real del trabajo y las acciones que realizamos. Otorgar a las máquinas el don de decidir puede que evite los errores humanos, pero también evitará que se desarrolle algo mucho más valioso, aquello que ha hecho posible que las máquinas, y tantas otras cosas, existan hoy: la experiencia.

El amor

Martes, 9 de diciembre de 2014 por Melinda

EL AMOR

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