Para no tener miedo

Jueves, 10 de abril de 2014 por Melinda

 

PARA NO TENER MIEDO

 

El miedo es algo curioso. Es un invitado que nadie quiere en su casa, y está especializado en vestirse con distintos trajes según la ocasión.

Todos tenemos miedo. A veces, sabemos exactamente a qué: a los ascensores, a la oscuridad… Estos son miedos sencillitos de reconocer. Eso es bueno, porque con empeño y los medios adecuados, hasta podemos controlarlos.

Están también los miedos de otro tipo: a perder el trabajo, a que me ponga malito… Son un pelín más fastidiosos a la hora de darles esquinazo, pero bueno, sabemos dónde están y siempre podemos tomar una gran decisión e ir a por ellos.

Y luego hay otros que son más eficaces porque no van vestidos de miedo, sino de alguna otra cosa. El más común es el traje de “no-me-interesa” o “no-me-preocupa”. Son del tipo del miedo a la muerte, a la soledad, a la incertidumbre de la vida. Se dejan ver cuando nos llegan esas preguntas latosas de quién soy, de dónde vengo, para qué estoy aquí

Es fácil sortearlos (porque ya estamos entrenados). Solo hay que mirar para otro lado y se acaba el problema, como los niños cuando se tapan los ojos para que nadie los encuentre.

Pero… hay una pega. Eso solo funciona momentáneamente. Mal que nos pese, la única manera de vencer los miedos es cogiendo el toro por los cuernos, y conviene en este caso tener una visión panorámica para actuar con el menor riesgo posible.

La filosofía es la mejor guía para enfrentar nuestros miedos. Encontrar pequeñas respuestas nos permite recibir en dosis un poco de valor, lo suficiente para seguir. Pero es de Perogrullo que antes de las respuestas hay que dejar entrar en casa a las preguntas.

Lo bueno es que si decidimos recorrer este camino de la filosofía, vamos a sorprendernos con la cantidad de buenos consejos que los filósofos de todos los tiempos nos han dejado. No son ideas sesudas que no hay quien las entienda, sino fórmulas sencillitas que podemos aplicar a nuestros diarios quehaceres.

La filosofía nos ayuda a reconocer las piezas del rompecabezas y colocarlas en su sitio, desde cómo no desesperarnos si perdemos el empleo a cómo ser testigos de las catástrofes y desmanes que nos presentan los telediarios sin pedir cuentas a Dios por permitirlo.

La filosofía nos permite no tener miedo a vivir, y no sentirnos impotentes ante cualquier circunstancia. El miedo se alivia cuando sabemos contra quién o contra qué emplear nuestros recursos. Cuando alguien decide adoptar una actitud filosófica ante la vida, los amos de la caverna de Platón exclaman: ¡qué miedo!

Desbloquear el espíritu

Lunes, 31 de marzo de 2014 por M.Angel

desbloquear el espitiru

¿Qué es la filosofía?

Miércoles, 26 de marzo de 2014 por Otros

QUE ES FILOSOFIA

Publicado el 2 de septiembre de 2011 en

http://www.filosofiaparalavida.org/2011_09_que-es-filosofia.html

Carlos Chiari

¿Qué es la Filosofía?

Aunque hoy existen muchas definiciones, prefiero usar la que se deriva del origen de esta palabra. Filosofía (del griego antiguo φιλο, “filo” o amor; y σοφία, “sofia” o sabiduría) significa literalmente “amor a la sabiduría”. Y filósofo es quien busca la sabiduría.

Aunque algunos la definen como un quehacer intelectual, y por lo tanto restringido a intelectuales, el amor a la sabiduría es una actitud natural en todo ser humano: Tan pronto nos hacemos preguntas sobre el sentido de la vida, sobre quiénes somos, sobre el porqué de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, sobre el sentido del mundo y del universo, ha despertado en nosotros el filósofo, el que busca la sabiduría.

Afirma Julián Marías, destacado filósofo español, que la filosofía puede ser entendida de dos formas distintas y complementarias:

Por filosofía se han entendido principalmente dos cosas: una ciencia y un modo de vida. La palabra filósofo ha envuelto en sí las dos significaciones distintas del hombre que posee un cierto saber y del hombre que vive y se comporta de un modo peculiar.

Así, filosofía es una búsqueda que nos acerca a la sabiduría, y es una forma de vivir en base a ese acercamiento. Es total, pues se interesa por todos los aspectos del ser humano, del mundo y del universo y por sus causas visibles e invisibles.

En la historia de la Humanidad ha habido muchos sabios que nos legaron su sabiduría; con sus enseñanzas y su propia vida aún hoy nos iluminan el camino. Tenemos, por ejemplo, a un Siddharta Gautama el Buda, a Confucio, a Sócrates, a Platón, a Lucio Séneca, a Marco Aurelio, a Giordano Bruno, a Emanuel Kant.

El filósofo es el que busca y se esfuerza por vivir ese legado.

Simbolismo de la primavera

Lunes, 10 de marzo de 2014 por M.Dolores

SIMBOLISMO DE LA PRIMAVERA

Los primeros días de la estación verde de la vida renovada están adornados con la belleza de todo lo que se inicia y el mensaje de un nuevo despertar.

Nuestros oídos, habituados al silencio del frío, empiezan a escuchar todas las llamadas que profieren los pájaros que milagrosamente sobreviven en nuestras inhóspitas ciudades.

Y si tenemos la suerte de experimentar este proceso en el campo, entonces nos sentiremos doblemente afortunados de poder ser testigos de un misterio que se repite cada nuevo ciclo, ofreciéndonos todo su precioso significado.

Los artistas del Renacimiento, que tan bien supieron captar ciertos misterios atemporales, siguiendo el espíritu de los clásicos griegos y latinos, encontraron en la primavera la gran metáfora del origen del mundo y de la vida, no solamente manifestada en el esplendor de la naturaleza en flor, animada por el céfiro benigno y templado, sino también, el despertar cíclico del universo y del alma humana, respondiendo a la llamada de la sabiduría espiritual.

La naturaleza, despertando de nuevo, agitada por los torbellinos internos de energía creadora, extiende al alma su invitación a la resurrección que sigue a la muerte, al renacimiento que viene tras el desgaste. De ahí que la estación verde sea el tiempo propicio para la Poesía.

Las palabras de los poetas de todos los tiempos son las que mejor definen nuestros anhelos más profundos, las que describen los estados de conciencia iluminados por el sol espiritual, ahora más brillante y fecundador que nunca.

Nueva Acrópolis: indignación y sensatez ante las difamaciones

Domingo, 2 de marzo de 2014 por M.Angel

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Los que escribimos en este blog somos en gran parte socios colaboradores de la Organización Internacional Nueva Acrópolis. Yo personalmente colaboro desde Málaga desde hace algunos años movido por una vocación filosófica que me lleva a buscar y rodearme de lo que me pueda enriquecer interiormente, como ser humano. Me inspiran los ideales de bondad, justicia, belleza y búsqueda de la verdad, aunque, como todos, estoy muy lejos de ser perfecto.

Pues bien, a veces aparecen en las búsquedas de este universo que es Internet páginas que, de una forma casi esperpéntica, difaman a Nueva Acrópolis tachándola de secta judeonazi (¡vaya contradicción!), satánica, y falta decir asustasuegras. Parece como en la época de la Inquisición, donde se acusaba de la terrible “brujería” a todo el que molestaba. Más allá de lo sarcástico, me duele, pues me acusan de todo lo que detesto. Se hace intolerable que se pueda difamar tan impunemente el buen nombre de Nueva Acrópolis mezclado con insultos a Jung, Mircea Eliade, Platón etc., y esto se lo trague la gente sensata.

De todas formas parece que en este universo de críticas destructivas (porque pocas aportan algo positivo) no hay quien se libre de que le salgan locos enconados con lo que uno hace.

No voy a entrar en argumentaciones que creo que están muy bien expuestas en la página La fuerza del ejemplo: http://lafuerzadelejemplo.blogspot.com.es/2008/04/nueva-acrpolis-responde-ante-las.html

Pero sí quisiera decir que las difamaciones siempre fueron el argumento de los que no tienen argumentos y se construyen una farsa de tal calibre que les sirve para alimentar el miedo entre quienes solo quieren vivir en paz y pensar por sí mismos.

Por sus obras los conoceréis… y viendo las fuentes de todas esas mentiras no me queda otra cosa que seguir tratando de mejorar un poquito el mundo aunque más no sea sembrando cordura.

La filosofía que promueve Nueva Acrópolis, que promovemos los que escribimos en este blog, es una filosofía basada en tres principios que, merece la pena recordar, son el motor de la institución desde hace casi 60 años:

1- Fraternidad
Promover un ideal de fraternidad universal, basado en el respeto por la dignidad humana, más allá de las diferencias raciales, de sexo, culturales, religiosas, sociales, etc.

2- Conocimiento
Fomentar el amor por la sabiduría que, a través del estudio comparado de filosofías, religiones, ciencias y artes, promueva el conocimiento del universo, la naturaleza y el ser humano.

3- Desarrollo
Desarrollar lo mejor de nuestro potencial humano, promoviendo la realización plena como individuos y nuestra integración en la naturaleza y la sociedad, no como meros espectadores, sino como actores de un mundo a mejorar.

Por eso, nosotros a construir, aunque haya quienes se empeñen solo en destruir. Y que cada uno elija (si le dejan).

¿Qué pasa antes de nacer?

Lunes, 24 de febrero de 2014 por Fátima

QUE PASA ANTES DE NACER

 

Una pregunta que ciencia y filosofía se han hecho alguna vez es la de por qué el ser humano piensa en la inmortalidad. Desde un punto de vista absolutamente darwinista, habría que preguntarse por el sentido evolutivo de creer en la vida después de la muerte. Algunos investigadores sostienen que las creencias en el más allá o en la reencarnación obedecen, bien a un proceso de asimilación cultural, bien a una reflexión posterior influida por diversas circunstancias personales.

La cuestión es lo suficientemente interesante como para que un grupo de psicólogos de la Universidad de Boston hayan llevado a cabo un experimento con la intención de descubrir en qué momento aparece la idea de inmortalidad en el hombre.

El estudio, que lleva por nombre “The Development of Children’s Prelife Reasoning: Evidence From Two Cultures”, asegura que la percepción de la inmortalidad en el ser humano responde a patrones universales. Esos patrones universales son prácticamente idénticos en las edades más tempranas de la vida; sin embargo, conforme el niño crece y se sumerge en la cultura de su entrono, esa percepción cambia. Básicamente, da igual las creencias religiosas o circunstancias sociales y culturales de la persona, porque el ser humano nace en todas partes con las mismas ideas acerca de lo que pasa antes de nacer. Es después cuando esas ideas van modificándose.

En la investigación, a cargo de las doctoras Natalie Emmons y Deborah Kelemen, realizada con niños de entre 5 y 12 años de diversos entornos sociales (desde niños de ciudad a provenientes de tribus indígenas de la Amazonia), se comprobó que la mayoría de ellos pensaban de sí mismos que existían desde antes de nacer. Esta creencia era de hasta un 90% en niños de entre 5 y 6 años, y descendía hasta el 70% en los niños de 12 años. Los investigadores concluyen el estudio afirmando que la reencarnación es un pensamiento intuitivo que se va perdiendo conforme se desarrolla el pensamiento racional. Entonces, no fueron la cultura y la religión las que generaron en el ser humano las ideas acerca de la inmortalidad y la reencarnación sino, tal vez, al revés.

Sentido humanista

Lunes, 17 de febrero de 2014 por M.Angel

Sentido humanista

Una perla en el camino

Domingo, 9 de febrero de 2014 por Melinda

UNA PERLA EN EL CAMINO

 

Al ver cotidianamente las noticias del mundo (que hay que hacer ganas…), en cada noticiario encuentro a personajes encargados de velar por los intereses de los ciudadanos que están acusados de corrupción y falta de honestidad. Esto, en muchos sitios, como España, se ha convertido en el pan de cada día.

Después vienen las historias de los muchos desamparados que tienen que preocuparse cada día de mantenerse vivos si es que les tocó nacer en un país que está en guerra, o sin recursos para subsistir, o fagocitado por otros; o de no deprimirse por el vacío de su existencia si les tocó nacer ricos pero sin un sentido para su vida.

Así que uno piensa que vaya un fiasco: los de a pie entendemos la diferencia entre ser honrado y no serlo, entre hacer una labor en favor de los demás o en beneficio propio, y por supuesto, hay de todo en la viña del Señor y ejemplos de las dos cosas. Pero uno parece esperar que los que están más arriba tengan un poco más de vergüenza, un poco más de solidaridad, un poco más de compromiso con las generaciones futuras… En fin: un poco más.

Por eso, cuando he escuchado a José Mújica, todo un Jefe de Estado (de Uruguay), hablar alto y claro delante de unos cuantos gobernantes, de esos que rigen los destinos de millones de personas, he sentido una sensación de alivio.

Explicaba que si los hindúes tuvieran la misma proporción de automóviles por familia que los alemanes, no nos quedaría oxígeno en el planeta para respirar, así que habría que tener cuidado con promover una economía de consumo y despilfarro como el de las opulentas sociedades occidentales. También se preguntaba delante de los jefes del mundo si se puede hablar de solidaridad en una economía que se basa en la competencia despiadada. El caso de sus compatriotas es muy ilustrativo (y no les pasa solo a ellos): los trabajadores lucharon por conseguir una jornada laboral de 8 horas, y cuando lo consiguieron, buscaron llegar a 6 horas. Ahora, los que tienen una jornada de 6 horas, se buscan otro trabajo y así trabajan más que al principio. ¿Por qué? Para pagar las letras del coche, la moto, el viaje, etc.

Dice el presidente de Uruguay: “¿Ese es el destino de la vida humana? El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad humana”.

Todos queremos que el mundo vaya un poco mejor (o no tan rematadamente mal como va) y he recordado lo que repitieron los filósofos de todos los tiempos: el que gobierna ha de ser filósofo, porque ha de hacerse las preguntas fundamentales para dirigir su vida y poder dirigir la de los demás.

Entre la arena, hay perlas enterradas, ejemplos de esos que le impulsan a uno a querer remar con esfuerzo contra la corriente apoyando a los que ya lo están haciendo. Y es que a mí me reconforta oír cosas como estas, y más si lo dice un jefe de Estado. Esto le da a uno mucha moral.

http://www.youtube.com/embed/1j7F9dpfMiE

 

 

El voluntariado: vía para ser mejores ciudadanos

Martes, 28 de enero de 2014 por Otros

EL VOLUNTARIADO

 

Publicado el 10 de julio de 2013 en

http://www.filosofiaparalavida.org/2013_07_el-voluntariado-una-via-para-ser-mejores-ciudadanos.html

Iván Eskildsen

Según una investigación publicada por “The Guardian” en el Reino Unido, se ha comprobado que “el voluntariado aumenta la felicidad en las comunidades”.

Los investigadores entrevistaron a un grupo de 101 autoridades distritales escogidas aleatoriamente y encontraron que aquellas áreas con la mejor calidad de vida eran las que tenían mayores niveles de actividad de voluntariado informal. Gozaban de mejor estado de salud, de menor grado de criminalidad, alegaban estar “muy satisfechos” con sus vidas y sus estudiantes tenían mejor rendimiento en el sistema educativo.

Hasta ahora teníamos claro que el voluntariado beneficia a la comunidad que venimos a servir, pero el resultado de este estudio presenta un nuevo ángulo del asunto: si trabajamos en beneficio de los demás, no solo ayudamos a mejorar nuestra sociedad sino que también podemos ser más felices.

Esto nos recuerda la idea que promovía el gran filósofo Platón y sus seguidores sobre lo que significa ser un buen ciudadano. Mientras que hoy en día se considera un “ciudadano” a cualquiera que cumpla la mayoría de edad, para ellos un “ciudadano” es aquel que cuida de su ciudad y trabaja por ella. Existe una relación directa: cuanto más se desarrolla un individuo, más podrá contribuir a su ciudad.

Si unimos la idea platónica de ciudadano al estudio de “The Guardian”, nos encontramos con un círculo cerrado: cuanto más me mejoro a mí mismo, más podré ayudar a mi ciudad; y si ayudo más a mi ciudad, seré más feliz y por lo tanto me mejoro más a mí mismo.

Rescatemos esta idea platónica: seamos cada vez mejores ciudadanos y pongamos de nuestra parte en ayudar a resolver los problemas que más afectan a nuestras ciudades.

Si soñamos y trabajamos por una ciudad más honesta, limpia y ordenada, solo será cuestión de tiempo el que podamos lograrlo. Y en el camino, nos haremos más felices…

Elegir para iluminar

Martes, 21 de enero de 2014 por Melinda

ELEGIR PARA ILUMINAR

 

Es curioso el fenómeno de la luz…

Hay un momento en La Ilíada de Homero en que a Aquiles se le plantea un dilema: tiene que elegir entre tener una vida corta y gloriosa o disfrutar de una vida larga y placentera sin grandes cosas que reseñar. La cuestión se la formula su madre, que era diosa y había oído algo de una profecía que le concernía (eso era una madre).

Esto me recordó las enseñanzas de un gran filósofo del siglo pasado (J. Á. Livraga) cuando explicaba cómo es inevitable que una vela se consuma para poder dar luz. En su sentido filosófico significa que en la medida en que se ilumina nuestro camino a través del esfuerzo individual por ser mejores y mejorar un poco el mundo, se ilumina también un poco el de aquellos que nos rodean.

Ahora es poco probable que nuestra madre nos presente una elección tan bestia como la de Aquiles, pero en cada recodo de la vida, una voz al oído, como si fuera un geniecillo al que le resulta difícil estar callado, nos sigue preguntando: ¿quieres ser luz que ilumina o vela de cera sin estrenar?  O, según el día que tenga el geniecillo: ¿qué prefieres? ¿Una vida dedicada a obtener el reconocimiento de los demás y el beneficio propio, o una vida ceñida a unos principios éticos aunque eso te cueste ser menos rico o incluso que te tachen de tonto o te ignoren?

Dado que vivimos tiempos más bien oscuros (y no lo digo precisamente por que hayan bajado la iluminación de algunas ciudades por la contaminación lumínica y por la crisis), no vendrían mal algunas velas más. Si habéis hecho la prueba en algún sitio poco transitado o en algún lugar del campo, habréis comprobado que la luz de una vela en la oscuridad absoluta se ve desde muy lejos. Y no solo ilumina al que la lleva en la mano, sino a cualquier otro que se arrime a su vera. Vamos, que podemos animarnos a encenderla por nosotros o por los demás, lo que más nos motive.

Sí, es curioso el fenómeno de la luz. A Einstein le sirvió para desarrollar su teoría de la relatividad. A nosotros, nos puede servir para encontrar sentido a nuestra vida. Mira tú por dónde.

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