Introducción

Este blog nació en mayo del año 2006 con la intención de escribir sobre filosofía, sin ser necesariamente aburridos, pretenciosos, eruditos o alejados de la vida cotidiana. No recuerdo bien de quién fue la idea, pero pronto nos juntamos tres idealistas a los que se han ido sumando a lo largo del tiempo alguno más. Queríamos dar una imagen humana de lo que son sencillos “aprendices de filósofos”, de cómo ven el mundo, de cómo se preguntan y admiran de los hechos cotidianos.

Altea escribía así en uno de sus posts de 2006:

La intención de este blog es hablar de Filosofía desde la cotidianidad. Encontrar en cada día un modo muy chulo de mirar la vida, con alegría, con manejo, dándole tranquilas vueltas a algo que nos importa mucho: todo lo que existe, todo lo que somos.

Ya otros se han ocupado de escribir libros, de ser magnánimos con sus frases. Nuestro propósito es otro perfectamente compatible con los “grandes” filósofos de los que todos bebemos. Nuestro propósito es hacer llegar la Filosofía precisamente a quien no conoce esas teorías, a quien se asusta de ellas no por lo que dicen, sino por lo elocuentes, por su “brillantina”. Y, por otra parte, compartir la práctica de la Filosofía bien vivida, más que hablada, más que resabida con todos aquellos que conocen y admiten todas sus dimensiones como ser humano.

Estamos convencidos de que todo hombre es un filósofo aunque no muchos sean conscientes de ello. Nuestro sueño es que la Filosofía salga a la calle y llene los bares, los atascos, los partidos de fútbol, los hogares porque, realmente, ¿qué no es Filosofía?

Cuando cumplimos nuestros 100 primeros posts, en octubre de 2006, Cyrano escribía:

Los lectores solo podéis ver la parte que se muestra del blog, pero esto se parece a un teatro con sus bastidores, sus camerinos, sus personajes… y como les suele pasar a los actores al preparar una obra, siempre algo se nos pega, en algo cambiamos y crecemos con cada función, os puedo asegurar que los tres que empezamos esta andadura (Tachen, Altea y yo mismo) hemos sufrido de cierta alquimia, hemos tenido nuestras diferencias que, a su vez, han inspirado varias reflexiones interesantes, también ha habido pequeñas luchas por definir una línea, por abrir la puerta de este guiñol de palabras a otros candidatos, de los que finalmente quedó Abraxas, después de, él también, hacer cambios en su forma de escribir para adaptarse a la idea de este blog. Finalmente, con la incorporación de las frases de Quijote hemos completado un pequeño equipo que, creo, está funcionando bien.

El diario de un filósofo cotidiano pretendía (y pretende aún) mostrar el día a día de un estudiante de filosofía de Nueva Acrópolis. Como habréis podido comprobar no somos sabios, ni seguimos ideas filosóficas concretas con las que nos puedan encasillar, eso sí, tratamos de ser filósofos y para ello estudiamos el maravilloso legado que nos han dejado otros filósofos de otras épocas, sin perder de vista, claro, a los que tenemos ahora que no son pocos y a veces se camuflan de científicos. Pero no estudiamos la filosofía para engrosar nuestros conocimientos, ni para deslumbrar a nadie, ni para sentar cátedra de nada, si no para saber… y sabiendo… cambiar. ¿Hacia dónde? Pues en la dirección de nuestras propias inquietudes y en la medida de nuestra necesidad interior, no hay más. Eso es en esencia lo que entendemos por ser filósofo, y son esas vivencias las que alimentan este blog.

Si merecemos pitos, aplausos, simpatías y complicidades filosóficas, o todo lo contrario, es algo que vosotros, los lectores, sólo podéis decidir.

Gracias a todos por leernos, y gracias también a los que, venciendo su timidez, nos dejan sus comentarios.

Un año después, Delia, Directora Internacional de Nueva Acrópolis, nos dejaba estas palabras, en conmemoración de los 50 años de existencia de esta Organización internacional filosófica:

Nueva Acrópolis es más que una Escuela de Filosofía. Es una Escuela de Vida, ya que todos necesitamos estas lecciones que casi nadie imparte. Todos aprendemos muchas técnicas, muchas ciencias, muchas fórmulas de trabajo y rendimiento, pero todos nos sentimos huérfanos ante las dificultades que la vida nos plantea día a día.

· Cuando la Filosofía nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos, nos da una clave preciosa para conocer y comprender a los demás.
· Cuando la Filosofía nos ayuda a conocer a los demás, nos da una clave de convivencia y generosidad que tanta falta hacen en estos duros momentos de nuestros pueblos.
· Cuando la Filosofía nos devuelve el sentido de la vida, comprendemos que los acontecimientos son como eslabones que conforman una cadena inteligente, aunque algunos de estos eslabones puedan parecer dolorosos grilletes al principio.
· Cuando la Filosofía nos enseña a pensar, sabemos que en cualquier circunstancia se puede encontrar alguna solución, y que cada solución es una experiencia válida que nos enriquece para siempre. Del pensar correcto surge un sentimiento profundo y duradero, y de ese sentimiento nacen acciones válidas y útiles para la humanidad en conjunto.

Tachen, quien tiene la grata tarea de aunar el esfuerzo de los filósofos cotidianos que escriben en este blog, nos dejaba estas palabras:

¿Filosofar en la playa? Pues sí, hay mucho en lo que pensar: el ir y venir de las olas, incansable, perseverantemente; el subir y bajar de las mareas llevando y trayendo la actividad y la vida; los niños construyendo efímeros castillos de arena o empeñados en abrir agujeros para llenarlos fugazmente de agua; la inconmensurable arena que no podemos asir con la mano, y cuanto más apretamos más se nos escapa; las huellas que en la orilla dejan nuestras pisadas, como impronta de nuestro caminar…
Sí, los “filósofos cotidianos” no lo somos entre libros y eruditos estudios teóricos, sino que tratamos de recrear la filosofía con nuestro vivir.

En febrero de 2007, ese sencillo filósofo que nuestro compañero Abraxas lleva dentro escribía:

Lo nuestro debería ser ocuparnos del estado de nuestro ser, del estado de nuestra mente, de nuestra conciencia, de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, de nuestras contradicciones, de nuestras manías, de nuestras energías, de nuestro cuerpo, etc., y no tanto de los demás. Así descubriríamos cosas que distan mucho de la idea que tenemos de nosotros mismos, casi siempre pura fantasía. Y de una manera valiente y osada, cumpliendo el requisito sine qua non del “Conócete a Ti Mismo”, comenzaríamos la tarea de ser mejores.
Por ahí se llega, no a la meta, sino al comienzo, en cuyo lugar es preciso e indispensable encontrarse con la humildad, esa virtud que nos enseña lo poco que somos en realidad. Y de ese conocimiento básico y necesario del “solo sé que no sé nada” es del que se puede partir en busca de la sabiduría. Es preciso comenzar por ser un egoísta consciente. Y un egoísta consciente es aquél que se ocupa de lo que en realidad le debe importar, él mismo. A partir de ahí podrá ocuparse de los demás.

Quijote lograba sintetizar pensamientos claros, concisos y bellos como un diamante:

Cuando la luz de la belleza toca el aspecto visible del hombre, se expresa en elegancia. Cuando se refleja en sus acciones es cortesía. Cuando impregna sus emociones y sentimientos se manifiesta como bondad de corazón. Y cuando ilumina las ideas, la belleza es sabiduría.

Desde nuestros inicios han pasado algo más de cuatro años, aunque a mí me han parecido más de diez. Ya no tenemos entre nosotros a algunos de los primeros. Pero seguimos guardando muy buen recuerdo de ellos y tratamos de seguir escribiendo con la misma frescura de los primeros años. Lo importante de este blog, al igual que en nuestras vidas, es el futuro, lo que aún está por venir, lo que haremos a partir de ahora con nuestra propia voluntad, amor e inteligencia.

Al hilo de esto, las últimas palabras están extraídas de la presentación del libro recopilación de nuestros primeros blogs:

A menudo, pensamos que la vida es quien nos gobierna y no nosotros a ella, sin embargo, se puede elegir una vida o, al menos, una forma de llevarla adelante, una forma de mirar, de andar por nuestras situaciones, de aprender de todo, incluso de nosotros mismos. Y si aún no sabemos donde está ese “nosotros mismos”, quizás sea porque estamos acostumbrados a no atendernos, o a darnos siempre la misma respuesta: “sería bonito, pero no es posible”.

Probablemente, éste sea el gran tema del filósofo, del cotidiano y del gran pensador: conocer cada vez más  “verdades” para aplicarlas a nuestro modo de vivir. Cada respuesta que encontramos nos modifica irremediablemente. Y ya que todo conocimiento nos afecta, la clave puede estar en saberlo.

Cuantas más personas lo consigan, más cerca estaremos de un mundo diferente.

Un comentario en “Introducción

  1. “Himno a la Filosofía”

    Con la admiración naces tú
    y te regocijas en la razón,
    así vas cuestionando todo
    incluso tu propia esencia,
    dándole sentido a la vida
    valoras todo cuanto existe,
    por eso tienes bien claro
    que por encima del tener
    está encumbrado el ser.

    La ética te ilumina
    y es la ontología
    junto a la metafísica
    las ramas que te guían,
    así llevas a que lo teleológico
    nos encauce hacia el conocimiento.

    Acoges al que le gusta pensar
    y le das las herramientas
    que le permitan filosofar;
    es así cómo tus filósofos,
    esos hombres pensadores,
    escudriñan con sus pensamientos
    todo aquello que es
    racional, natural y trascendental.

    Has marcado con tu vida
    la realidad misma
    y eres tú la base
    de cualquier ciencia y arte.

    No te confabulas con nadie
    y siendo la verdad tu estandarte
    criticas cualquier idea dominante,
    entonces concientizas a la humanidad
    creando leyes generales, universales.

    DOMINGO ANTONIO RODRIGUEZ
    Filósofo, escritor y catedrático
    Autor de Las Maravillas del Amor,
    Filosofía para la Vida, Tres Claves para
    Ser Feliz, Manual Didáctico de Filosofía, y
    Corrupción y Valores

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