
Zigong preguntó qué era ser un verdadero caballero. El Maestro respondió: «Es quien solo predica lo que practica» (Confucio, Analectas).
«Lo que diferencia un tronco flotante de una barca hecha con la misma madera es que esta última tiene remos y puede bogar contra corriente» (Sri Ram).
Podemos elegir: contentarnos con excusarnos ante cualquier esfuerzo diciendo «yo soy así», o decidir sacar provecho de la vida caminando hacia nuestros ideales de ser mejores y de mejorar un poco el mundo. O por lo menos de no contribuir a que siga igual.
La evolución es un camino que va siempre hacia arriba y hacia adelante. Cada uno puede dar un pequeño paso en esa dirección. Siendo troncos flotantes, las corrientes de la vida nos zarandean y nos golpean, y ante las circunstancias adversas y los dolores que nos sorprenden, nos preguntamos: ¿por qué ahora?, ¿por qué a mí?
No es ninguna orden, es una verdad como un templo.
No, no te puedes bañar dos veces en el mismo río. La corriente no se detiene, y su movimiento hace que el agua que contemplabas ayer, hoy ya esté lejos, río abajo. El río de hoy parece el mismo pero no es igual. Es cambiante y ha cambiado.
El río, la vida, discurre por el mismo cauce, pero esconde pequeños secretos en su caudal. Aprovechar el río de hoy es dar un paso para enfrentar la aventura de vivir en su verdadero sentido, priorizando lo profundo sobre lo superficial. Y nuestra vida, siempre la misma y siempre distinta, nos ofrece cada día la posibilidad de aprender algo sobre nosotros mismos y, como consecuencia, sobre cómo funciona el existir.