Los jardines no se hacen diciendo: «¡qué bonito!» y sentándose a la sombra (Rudyard Kipling).
No es ninguna orden, es una verdad como un templo.
No, no te puedes bañar dos veces en el mismo río. La corriente no se detiene, y su movimiento hace que el agua que contemplabas ayer, hoy ya esté lejos, río abajo. El río de hoy parece el mismo pero no es igual. Es cambiante y ha cambiado.
El río, la vida, discurre por el mismo cauce, pero esconde pequeños secretos en su caudal. Aprovechar el río de hoy es dar un paso para enfrentar la aventura de vivir en su verdadero sentido, priorizando lo profundo sobre lo superficial. Y nuestra vida, siempre la misma y siempre distinta, nos ofrece cada día la posibilidad de aprender algo sobre nosotros mismos y, como consecuencia, sobre cómo funciona el existir.