Decir eso de «cultura» de los power point no es muy correcto, pero lo cierto es que miles de pps circulan por la red a diario. Algunos son de un sentimental que tumban de espaldas, otros te vienen con consejos para la vida que son de Perogrullo. También es cierto que, de vez en cuando, llegan colecciones de fotos sobre lugares del mundo que son impresionantes, cuando no de hoteles de ensueño donde solo podrás ir cuando te toque la lotería o si ya te tocó. Los peores son esos que tienen tan mal gusto (sí, esos que estás pensando) y que te colocan al final un gracioso gatito partiéndose de risa, o bien te pegan un susto espantoso mientras intentas concentrarte en no sé qué cosa…
Pero a veces, muy pocas veces, uno se sorprende de lo que recibe y entonces hace como yo hago, que me los voy guardando. De entre esa colección hay uno que recibí hace poco que vale la pena destriparlo para este blog:
¿Existe el mal?
Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta:
