
Hacía mucho tiempo que un periódico no publicaba un artículo con críticas a Nueva Acrópolis. La cantidad de actividades que realiza esta organización y de las que damos puntual noticia en nuestro sitio web es la mejor respuesta a dichos comentarios. Nuestra labor en catástrofes humanitarias, la promoción de la filosofía, de la música, la pintura o el ajedrez, de actividades para jóvenes, la gran cantidad de labores de acción social, etc., hablan por sí solas.
Esta semana un medio digital (quizás pronto todos lo sean) ha publicado una mezcla de crónica, reportaje y artículo de opinión con un pobre argumentario que ahora quiero comentar.
Nos enseñan los filósofos clásicos que debemos argumentar con hechos y no con opiniones. Habrá quien opine que Nueva Acrópolis es una secta, pero frente a eso podemos responder con hechos como este reconocimiento internacional o este otro, o simplemente mencionar que la finalidad de Nueva Acrópolis es radicalmente anti sectaria.
A veces hay un periodista bien intencionado, pero mal informado, que se vale de un «experto anti sectas» (por cierto, él gana mucho dinero con sus críticas, mientras que yo no percibo nada por mi labor voluntaria) que se dedica a alarmar a los lectores, minusvalorando lo que hacemos o simplemente interpretándolo de forma tergiversada.
En esta ocasión quien escribe, con alguna falta de ortografía, aprovecha para criticar a otra organización que mantiene una guardería y un comedor para refugiados y utilizar pobres argumentos contra Nueva Acrópolis, basados en una supuesta entrevista con una persona que fue miembro de esta organización y que lejos de tener mal recuerdo, reconoce que «lleva a cabo una labor encomiable para la ayuda de quienes más lo necesitan».

















