Queremos saber

No deja de sorprenderme el enorme esfuerzo que está haciendo la ciencia en desentrañar las claves del comportamiento humano, para poder predecirlo.

La neurociencia investiga tenazmente los mecanismos del aprendizaje y nuestras redes neuronales. Los psicólogos estudian las reacciones grupales e individuales, y elaboran complejos perfiles para identificar los distintos comportamientos humanos.

Si eres del tipo “conservador”, tienes más posibilidades de ser fiel a tu producto de toda la vida que el tipo “aventurero”, que estará más predispuesto a dejarse seducir por la publicidad de un nuevo detergente. Tristemente, uno de los objetivos finales de la búsqueda de ese conocimiento es predecir comportamientos de compra o los movimientos sociales.

Quieren saber cómo reaccionamos ante los colores, ante los sabores, ante las palabras y los sonidos. Quieren saber qué zonas de nuestro cerebro se iluminan cuando sentimos dolor o cuando sentimos amor. Quieren saber por qué elegimos unos productos en lugar de otros, por qué contratamos la hipoteca con un banco y no con otro. También quieren saber qué películas van a tener éxito antes de que aparezcan, antes de invertir millones en producirlas, quieren saber si les reportarán aún más millones en la taquilla.

Continue reading →

Ser filósofo

El ser filósofo es estar enamorado de la verdad, lo que incluye una actitud de búsqueda de lo cierto, de lo verdadero, de lo bello, y esta búsqueda adquiere destino canalizando el impulso de la vida, participando con un grupo de seres semejantes, en beneficio de la humanidad toda.

(Jorge Ángel Livraga)

Los filósofos ofrecen respuestas

Los filósofos: estos son los únicos que viven, pues no solamente aprovechan bien el tiempo de su existencia, sino que a la suya añaden todas las otras edades; toda la serie de años que ante ellos se desplegó es por ellos adquirida (Séneca).

Qué razón tenía Séneca.

Aunque no hace falta ningún diploma especial para ser filósofo, Séneca nos recuerda que hay algunos especiales, que lo son conscientemente, y que podemos argumentar con Sócrates sobre las cosas de la vida o pedir consejo a los estoicos cuando las circunstancias nos hacen preguntarnos qué diferencia hay entre obrar bien y obrar mal.

Dice Séneca que los que se consagran a los auténticos deberes de la vida son aquellos que se esfuerzan cotidianamente en tener una estrecha familiaridad con Zenón, con Pitágoras y con los que él denomina “los restantes caudillos de las buenas doctrinas”.

Continue reading →

¿Por qué deseamos tanto el estado del bienestar?

El mundo en el que vivimos nos habla continuamente del estado del bienestar. Es aquello a lo que aspira nuestra sociedad. Alcanzar y mantener el estado del bienestar es moneda de cambio en los juegos electoralistas de la política. Todos queremos estar bien. Todos queremos estar mejor. Tener acceso a lo básico, sí, pero también disfrutar de los canales de televisión, de un buen móvil, tener Internet en casa, salir a tomar unas cañas, ir de compras, hacer escapadas de fin de semana… y todas las cosas que se consideran parte del estado del bienestar.

Todo lo que nos rodea nos incita a mantener la creencia de que hallaremos la felicidad en un aspecto más juvenil, en las compras online, en comprar en tal o cual supermercado. La gente de los anuncios sonríe todo el tiempo mostrando la gran alegría y satisfacción que le produce comer una marca de jamón concreta, la paz casi extática que produce un yogur con bífidus o la serenidad espiritual que se esconde en las cajas de laxantes. Puede parecer cómico, pero es así, y sutilmente se nos va quedando la idea de que son esas cosas las que nos van a ayudar a sentirnos mejor cuando las cosas que nos suceden en la vida nos dejan sin suelo bajo los pies. Entonces queremos ir de compras para llenar una necesidad que no se anuncia en ningún comercial.

Incluso las empresas, a través de los nuevos descubrimientos de la neurociencia y la psicología, tratan de motivar a sus empleados para sentirse más plenos y satisfechos con su trabajo, básicamente porque si les gusta lo que hacen no tendrán que convencerles de que sacrifiquen una tarde de pasar con la familia para dedicarlo a responder correos o preparar presupuestos para clientes. Serán más productivos, la empresa ganará más, el empleado también (aunque tenga que echar más horas) y podrá comprar cosas que no va a poder disfrutar y que, si lo piensa un poco, ni siquiera necesita.

El problema es que nuestro estado del bienestar no nos hace sentir bien. No como querríamos. No como creemos que debería ser.Tenemos éxito laboral, ganamos dinero, lo gastamos, formamos una familia, hacemos todo lo que se ve en los anuncios de televisión y en las películas, pero por dentro nos invade la angustia y la sensación de echar nuestro tiempo en un saco lleno de agujeros. De dedicarlo a cosas que no nos dan lo que buscamos.

Continue reading →

El mundo feliz está cerca

Pongámonos en situación.

El nacimiento del primer bebé-probeta ocurrió en 1978. Antes de esto, hablar de fecundación in vitro o transferencia de embriones era cosa de ciencia ficción (ni siquiera se habían inventado estas denominaciones tan chulas). Y decir que una oveja podría ser clonada ya era hablar de otro planeta.

Dolly, la primera representante de la clase borreguil que fue concebida en un laboratorio y vivió para contarlo (más o menos), demostró que la ciencia ficción era solo una ciencia a la que le faltaba un poco de tiempo para estar entre nosotros. Hoy charlamos sobre organismos genéticamente modificados con la misma naturalidad con la que nuestros abuelos comentaban lo duro que había sido el invierno.

Ahora viene la historia de terror. Continue reading →

Valor y filosofía

Nunca preguntaban cuántos eran los enemigos sino solo dónde estaban (Steven Pressfield, Puertas de fuego)
1 Los que se hacían la pregunta eran espartanos, hombres forjados en el continuo ejercitar de sus cualidades guerreras.
2 Los enemigos eran los persas, en aquella ocasión memorable en la que su rey, Leónidas, les acaudilló en un estratégico paso montañoso por donde querían pasar. Ilusos (los persas).
3 Cuántos eran los enemigos era una pregunta irrelevante. En realidad, tenían que acabar con ellos de uno en uno hasta donde llegaran sus fuerzas y sus habilidades.
4 Dónde estaban era algo fácil de adivinar. Justo delante, viniendo de frente. La única manera de no encontrarse con ellos era dar media vuelta y huir.
Lo curioso es que esto también puede leerse de otra manera.
1 El que se pregunta es el filósofo que hay dentro de cada uno de nosotros, ese que a veces olvidamos ejercitar para que tenga a tono sus cualidades humanas.
2 Los enemigos son los errores de conducta que cometemos, las debilidades morales, las dudas, las carencias de valores, lo que hace que no seamos perfectos como seres humanos.
3 Cuántos son los enemigos es una pregunta irrelevante. En realidad, tenemos que acabar con ellos de uno en uno hasta donde lleguen nuestras fuerzas y habilidades.
4 Dónde están es algo que se puede adivinar: justo viniendo de frente, en cada pequeña prueba que nos pone la vida por delante. Somos ilusos si pensamos que basta con dar media vuelta y huir para que desaparezcan.
Como Leónidas, también necesitamos valor para enfrentar al enemigo.
Por cierto, los espartanos de las Termópilas eran 300. Terminaron con un ejército de 10.000 persas. Ahí queda eso.

 

Por si no conoces su historia, aquí te dejo un enlace:
A la memoria del héroe