
Hace poco tome prestado de la biblioteca un libro titulado “El espejismo de Dios” de Richard Dawkins. Dawkins es titular de la Charles Simonyi de la Universidad de Oxford y es autor de otro libro muy famoso “El gen egoísta”. En ese libro Dawkins defiende su idea de que Dios no existe, y lo hace muy bien. El libro es ameno, tiene muchas anécdotas escritas con un punto de humor británico que tanto gusta.
Desde luego no pienso no pienso discutir con nadie, ni siquiera con Richard sobre si Dios existe o no. Todos tenemos derecho a creer o a no creer, y vaya por delante que a mí sus creencias personales no me importan y creo que a Dios, si existe, tampoco le importarán mucho. Así que no quiero hablar sobre creencias, pero sí sobre conceptos enredados.
En el prefacio de dicho libro podemos leer: Imagine, con John Lennon, un mundo sin religión. Imagine que no hay terroristas suicidas envueltos en pólvora, que no existe el 11-S o el 7-J, que no hay cruzadas, caza de brujas, ni el Complot de la Pólvora, ni la división de la India, ni las guerras árabes-israelí, ni la persecución de los judíos, como “asesinos de Cristo”, ni los “problemas de Irlanda del Norte, ni la “muertes de honor”, ni telepredicadores. Imagine que no hay talibanes para volar estatuas antiguas, ni decapitaciones, ni blasfemias publicas, ni azotes en la piel de mujeres por enseñar una pulgada de esa misma piel.”
A todo esto se podría añadir muchas más cosas y, por supuesto, a mi me gustaría imaginar, junto con Lennon, Dawkins o con cualquier persona de buena voluntad, un mundo sin todos estos crímenes, manipulaciones y mentiras. Pero ¿qué tiene que ver la religión con esto?
Es verdad que en nombre de Dios se han cometido muchas atrocidades, pero también se han cometido atrocidades en el nombre de la paz, del comunismo, del capitalismo, del petróleo, de la industria maderera e incluso cerca de mi casa se ha cometido varios asesinatos por un aparcamiento. Así que ¿son culpables los aparcamientos de estos crímenes? Es evidente que no.
Son muchos los que caen en este error de confundir a Dios con las ideas e imágenes que sobre Dios tienen las distintas culturas y del uso que de esas imágenes hacemos las personas.
Creo que sea lo que sea en lo que cada uno creamos, siempre se podrá defender con honestidad, sin hacer daño a nadie y sobre todo sin fanatismos religiosos, por supuesto, pero también sin fanatismos materialistas y sin “Enredos”.