La felicidad interior bruta

Hace poco pusieron por la tele un documental sobre Bután. La verdad es que sabía que era un país asiático, pero si me llegan a preguntar dónde está, no lo hubiera podido responder.

El caso es que ahora sé que está a los pies del Himalaya, entre el Tíbet y la India, en medio de las montañas y la selva, y que tiene menos habitantes que Alicante, por ejemplo (distribuidos más espaciosamente, eso sí).

Lo que me llamó la atención no fue la geografía ni el paisaje (una maravilla, por cierto), sino cómo medían ellos el progreso de su país, que fomentaban desde el Gobierno.

En vez del PIB (Producto Interior Bruto), que es el indicador que nos enseñan a nosotros ya en el colegio desde hace décadas como medidor del grado de desarrollo de un país (o sea, qué grado de bienestar material hemos alcanzado), ellos hablan de la FIB (Felicidad Interior Bruta), que consideran la verdadera fuente de riqueza del mundo. Y, ¡caramba!, me gustó el cambio de medidor.

Contaban que la Felicidad Interior Bruta (que no es un concepto nuevo aunque yo me haya enterado ahora, pues lo lanzaron en los años 70) se fundamenta en cuatro pilares:

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Ciencia o filosofía

CIENCIA O FILOSOFÍA

CIENCIA O FILOSOFÍALeía ayer un artículo pasado por Internet que hablaba de la posibilidad de cambiar nuestro cerebro a través del pensamiento positivo, el cambio del centro de atención  o la respiración abdominal.

La entrevista se realizaba al Dr. Mario Alonso Puig, cirujano general y reconocido con un sinfín de títulos escritos en inglés. Su título: lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra. Lo cierto es que no tenía desperdicio. Tan solo voy a transmitir algunas de sus ideas, que a todos nos sonarán ya habituales de por aquí. La diferencia: lo dice un cirujano, perteneciente, entre otras, a la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia:

La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando. Hay que entrenar esa mente.

… Psiconeuroinmunobiología es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional… Un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada.

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad… Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

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El fin de la materia

El fin de la materia

El fin de la materiaA las ya tradicionales preguntas de la filosofía, ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿hacia dónde voy?, hay que añadir otra que se está convirtiendo en muy importante, tanto para la filosofía como para la ciencia: ¿de qué estamos hechos?, ¿de qué están hechas las cosas?

Hasta no hace mucho tiempo estas últimas preguntas no parecían muy razonables; al fin y al cabo, la respuesta parecía tan evidente como irrefutable: estamos hechos de materia, todo es materia. Pero, alrededor del año 1900, se produjeron algunos descubrimientos que hicieron que estas preguntas sí fueran importantes.

El título de este post no es mío, lo he tomado prestado de un artículo que publicó en 1902 el físico-matemático Henry Poincaré (Francia, 1854-1912), y que comenzaba así: Uno de los descubrimientos más asombrosos que los físicos han anunciado en estos últimos años es el de que la materia no existe. Y continuaba: Apresurémonos a decir que este descubrimiento no es todavía definitivo.

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Ser filósofo

Hace bastante tiempo  tuve la suerte de entrar en contacto con esta escuela de filosofía que nació del maravilloso impulso del profesor Jorge Ángel Livraga. Desde entonces no sólo no  he dejado de encontrar verdaderos tesoros de conocimiento en las enseñanzas de tantos maestros que han alumbrado a la humanidad, sino que, más importante aún, la filosofía me ha enseñado a despertar la capacidad de ver y comprender por mí mismo, de poder dar y de crecer interiormente en esta maravillosa aventura que es la vida.

Por ese motivo es que quisiera comenzar esta nueva etapa del blog sintiéndome agradecido y recordando al profesor Livraga en el 19 aniversario de su muerte. Gracias a seres humanos como él es posible  que se eleven senderos de concordia, de conocimiento y de esperanza, que permitan el reencuentro del ser humano consigo mismo, con los demás  y con la Unidad de la Vida.

De nuevo el cambio

Cambio

CambioEstamos de «cambio» en el blog. Aunque según el diccionario de la RAE cambiar es «Convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria», no es ésa la motivación principal de este cambio.

Hace un par de meses escribía una entrada musical sobre el cambio. Y decía en él:

¿Por qué ahora debe haber otro cambio? Porque pienso que nuestro mundo actual necesita sino una regeneración completa, un gran cambio. Un cambio que comenzando por lo filosófico y por los valores principales de la vida, se extienda a un cambio económico, social y político también, para que al final “todo cambie”.

Me dejé inspirar por este artículo de la Directora Internacional de Nueva Acrópolis que terminaba diciendo:

En nosotros está la elección: o el vulgar miedo al cambio de lo que cambia de todas maneras y nos deja desamparados, o el valor del cambio definitivo que nos convierta en hombres y mujeres firmes y seguros de sí mismos, caminando por la Vida y de frente hacia el Destino.

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Gente luminosa

Gente luminosa

Gente luminosaEn ese continuo movimiento que es nuestra vida nos vamos encontrando con una enorme variedad de seres humanos. Ni aun el más solitario o misántropo puede evitarlo, tal es evidencia. Unos se quedan a nuestro lado mucho tiempo, casi todo, otros se esfuman tras pasar con nosotros temporadas, a veces muy intensas y no volvemos a saber más de ellos, ni siquiera nos los encontramos por la calle, con lo fácil que es en una ciudad de tamaño todavía abordable como la nuestra.

A veces los encuentros, aunque fugaces, dejan una profunda huella en nuestra memoria, sin que podamos explicar racionalmente por qué. Quizá los más especiales son esos seres que aparecen en los momentos gozne de nuestra trayectoria vital y nos hacen descubrir nuevas perspectivas sobre nosotros mismos o sobre el mundo, ensanchando magnánimos nuestros horizontes, enseñándonos valiosos secretos a menudo sin palabras, con sólo el ejemplo.

Todos guardamos en algún rincón de nuestros recuerdos un lugar privilegiado para esa gente luminosa que apareció de manera benéfica en nuestras vidas y de vez en cuando resulta saludable dedicarles unos instantes de reconocimiento. Podría parecer que los relaciono con situaciones extraordinarias, o al menos de esas que se dan pocas veces y no es así ni mucho menos. Si somos capaces de observar a nuestro alrededor veremos que son muchos más si aprendemos a reconocerlos y disfrutar de su presencia.

Me refiero a ese amigo generoso, siempre dispuesto a dejar a un lado su beneficio personal para hacer sitio al de los demás, o a esa compañera de trabajo que aun en medio de las tensiones cotidianas nunca pierde la sonrisa ni la amabilidad, o a ese otro colega que escucha con atención lo que quieras decirle y te responde con sencillez, sin recurrir a la vanidad o al orgullo. Esa gente que sabe ver el lado iluminado de la realidad, porque habita en él, siempre positiva y animosa aun en medio de las dificultades.

Pero podemos apreciar en su inmenso valor lo que significa la gente luminosa porque, por contraste, también nos encontramos con gente sombría, opaca, oscura. La que parece alegrarse con el mal ajeno, o entristecerse cuando las cosas les salen bien a los demás. Esos tan duchos en el arte de la maledicencia, tan dispuestos a elevarse pisoteando a sus víctimas, o simplemente dejándolas caerse sin hacer nada por evitarlo.

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Enredos

enredosHace poco tome prestado de la biblioteca un libro titulado “El espejismo de Dios” de Richard Dawkins. Dawkins es titular de la Charles Simonyi de la Universidad de Oxford y es autor de otro libro muy famoso “El gen egoísta”. En ese libro Dawkins defiende su idea de que Dios no existe, y lo hace muy bien. El libro es ameno, tiene muchas anécdotas escritas con un punto de humor británico que tanto gusta.
Desde luego no pienso no pienso discutir con nadie, ni siquiera con Richard sobre si Dios existe o no. Todos tenemos derecho a creer o a no creer, y vaya por delante que a mí sus creencias personales no me importan y creo que a Dios, si existe, tampoco le importarán mucho. Así que no quiero hablar sobre creencias, pero sí sobre conceptos enredados.

En el prefacio de dicho libro podemos leer: Imagine, con John Lennon, un mundo sin religión. Imagine que no hay terroristas suicidas envueltos en pólvora, que no existe el 11-S o el 7-J, que no hay cruzadas, caza de brujas, ni el Complot de la Pólvora, ni la división de la India, ni las guerras árabes-israelí, ni la persecución de los judíos, como “asesinos de Cristo”, ni los “problemas de Irlanda del Norte, ni la “muertes de honor”, ni telepredicadores. Imagine que no hay talibanes para volar estatuas antiguas, ni decapitaciones, ni blasfemias publicas, ni azotes en la piel de mujeres por enseñar una pulgada de esa misma piel.”
A todo esto se podría añadir muchas más cosas y, por supuesto, a mi me gustaría imaginar, junto con Lennon, Dawkins o con cualquier persona de buena voluntad, un mundo sin todos estos crímenes, manipulaciones y mentiras. Pero ¿qué tiene que ver la religión con esto?

Es verdad que en nombre de Dios se han cometido muchas atrocidades, pero también se han cometido atrocidades en el nombre de la paz, del comunismo, del capitalismo, del petróleo, de la industria maderera e incluso cerca de mi casa se ha cometido varios asesinatos por un aparcamiento. Así que ¿son culpables los aparcamientos de estos crímenes? Es evidente que no.
Son muchos los que caen en este error de confundir a Dios con las ideas e imágenes que sobre Dios tienen las distintas culturas y del uso que de esas imágenes hacemos las personas.
Creo que sea lo que sea en lo que cada uno creamos, siempre se podrá defender con honestidad, sin hacer daño a nadie y sobre todo sin fanatismos religiosos, por supuesto, pero también sin fanatismos materialistas y sin “Enredos”.

La filosofía es un helado de fresa

HELADO FRESA

Qué serios estamos… Esto es un blog de filosofía, pero ¿dónde se encuentra esta? ¿En los amplios tomos sobre sabiduría, sobre verdad, sobre la vida? ¿En las grandes ideas o en los momentos luminosos?

Qué es, no, qué no es filosofía. Porque para alguien entroncado con el eje de la Vida, para el que comprende, para el que busca sentido o para el que lo intenta, ¿qué no es filosofía? Cada momento está lleno de grandeza, cada lugar desde el que miras.

Por eso hicimos un diario de filosofía y no un monográfico, por eso nos gustan las historias de taxistas, las de deportes, las de realidad y también las grandes afirmaciones. Todo lo que está escrito desde el corazón: ese lugar también llamado la Belleza de la Vida.

La filosofía no se define, no se ve, ni siquiera se toca, se sabe, se siente, con esa preciosa intensidad con la que se atraviesa el tiempo, cuando sabes que es eterno…

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La filosofía es unidad

 

En este nuevo impulso, en pleno siglo XXI, por elevar a la filosofía como el verdadero arte que es de buscar el conocimiento y los valores duraderos, estamos muchos seres humanos.

Y creo que todos nos encontramos buscando, en cierto modo, un importante equilibrio entre la mentalidad científica y el impulso trascendente religioso.

Hoy, más que nunca, las religiones necesitan abandonar sus facetas más intransigentes e intolerantes, reconocerse como medios y no como fines, medios para despertar y acercar al ser humano a su faceta más espiritual. Esto, no me cabe duda, acercaría también a las religiones unas a otras. Del mismo modo, cuando la ciencia no teme al misterio, puede ser inspiradora de esa intuición trascendente del ser humano si no olvida que no es un fin en sí misma sino un medio para ayudarnos a descubrir las profundas verdades que la vida esconde.

Estoy convencido de que si la filosofía impregna a la ciencia de una vocación de profundidad en la naturaleza trascendente y ética del ser humano, ambas, ciencia y filosofía empezarán a servir el nexo de unidad entre las muchas religiones enfrentadas… aunque siempre habrá fanáticos y adoradores de la ignorancia entre los creyentes y ateos.

Origen

Hace unos cuantos años pensamos crear una sección dedicada a la filosofía en el cine, pero finalmente no se abrió. No sé si a los lectores de este blog les puede parecer interesante, por si todavía estamos a tiempo.

En ese caso, quisiera comentar una película estrenada recientemente. Se ha traducido al español como “Origen”, y el título original en inglés es “Inception”, lo que me ha llevado a consultar el diccionario para descubrir que significa comienzo, principio. Comentaba con quienes vi la película la riqueza fonético-polisémica (me acabo de inventar esta palabra) de la lengua inglesa a la que los hispanoparlantes a menudo despreciamos por su aparente simplicidad. Y es que la palabra “inception” tiene raíz común con “deception” (decepción) que también aparece en el argumento y con “conception” (concepción) que en su segunda acepción más común se refiere a la capacidad de crear ideas y “conceptos”, implícita en el transcurso de la película.

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