Energía y vida

The field is the sole governing agency of the particle.

El campo es el único agente que gobierna a la partícula.

Albert Einstein

Una amiga me ha enviado el enlace a un vídeo en el que se extracta el contenido de una película, en español “La matriz de la vida”. Y me ha sorprendido cómo la ciencia, apartándose del anquilosamiento del materialismo, hasta ahora imperante, comienza a penetrar agudamente en los misterios de la vida.

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Bicentenario de Darwin

«De lo único que te preocupas es de andar dando gritos, de los perros y de la caza de ratas y serás una desgracia para ti y para toda tu familia». Le suena, ¿verdad? Pues sí, es la exclamación de un padre decepcionado, no se ha equivocado, y eso era lo que su padre le escribió al joven Darwin en una carta. A pesar de estas duras palabras, Charles Darwin admiraba mucho a su padre, y le gustaba comenzar con la frase: «Mi padre, que fue el hombre más sabio que he conocido…«. Pero su padre esta vez se equivocó y el joven Charles sorprendió a su familia y, de paso, al mundo.

Charles Robert Darwin nació en Sherewsbury el 12 de febrero de 1809, en la misma fecha que Abraham Lincoln.

En octubre de 1825 ingresó en la Universidad de Edimburgo para estudiar medicina, pero sin embargo, Darwin no consiguió interesarse por la carrera; no le gustaban nada las operaciones quirúrgicas, y además, fue creciendo en él un problema muy frecuente en nuestros días: la idea de que la herencia familiar le iba a permitir una confortable subsistencia sin necesidad de ejercer una profesión, o sea, sin trabajar.

El padre, que también era un gran observador de la naturaleza humana, no estaba dispuesto a tener un holgazán en la familia, y le propuso una carrera eclesiástica. Darwin captó las ventajas de esta propuesta: poco trabajo, mucho tiempo libre y vida apacible en el campo, y la aceptó. A principios de 1828 ingresó en el Christ’s College de Cambridge. Esa decisión, que ahora nos puede parece algo contradictoria con las aspiraciones personales de Darwin, no lo era, porque prácticamente todos los naturalistas de esa época en Inglaterra eran sacerdotes.

En Cambridge comenzó a asistir, de forma voluntaria, a las clases del botánico y entomólogo reverendo John Henslow, y a las del geólogo Adam Sedgwick, bajo cuya influencia y enseñanzas Darwin aprendió a ser a ser un observador meticuloso de la naturaleza.

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Y Epiménides durmió…

Según cuenta la leyenda, el filósofo y poeta griego del siglo VI a.C. Epiménides de Cnossos permaneció dormido durante cincuenta y siete años en una cueva cretense, bendecida por Zeus, para luego despertar dotado con la virtud de poder profetizar lo que iba a ocurrir.

Plutarco nos deja más tranquilos: sólo fueron cincuenta, no cincuenta y siete los años en que permaneció dormido. También nos dice que Epiménides purificó Atenas luego de la contaminación traída por los Alcmeónidas, y su maestría en sacrificios, así como sus cambios en las prácticas fúnebres, fueron de gran ayuda a Solón en su reforma del Estado ateniense.

Epiménides nos dejó una paradoja que no lo es. Seguro que todos la hemos oído y hemos pensado en su aparente contradicción. Dice así:

“Todos los cretenses son unos mentirosos”. Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?

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El rollo de la filosofía

Cada día me sorprendo más de lo rollo que es la filosofía. Rollo por larga, rollo porque afecta a todo, rollo porque existe desde siempre. Y es que te la encuentras en cualquier cosa, oye, sin poder evitarlo. ¿Que te pasa algo bueno?, lo vives con filosofía y aprecias la belleza de la vida; ¿que te pasa algo malo?, lo tomas con filosofía y aprendes los tropiezos y curvas del camino.

¿Que hace un día soleado?, miras al horizonte, con ojos de filósofo, que para eso lo podemos ser todos, y descubres que la Naturaleza no depende de nadie, que sigue su curso, en el que en realidad estamos inmersos. Y entonces notas la grandeza de todo lo que existe y no te sientes pequeño, sino afortunado de haberte dado cuenta, porque a partir de hoy andarás con más filosofía aún, con más sabiduría aún, con más perplejidad aún.

¿Que hace un día nublado?, comprendes por qué existen las corrientes negativas teóricas en el tema, pero no comprendes por qué no superaron esa primera tendencia a creer que lo gris es solo gris. Por qué no vieron que la lluvia es necesaria para que salgan flores, para que mejore el ambiente, para que todos nos cobijemos y en ello tendamos al interiorismo, tan real y necesario como la comida misma.

Quizás la diferencia, como decía Abraxas en sus «colores», sea el modo de mirar. Ya que un poco más atrás de la primera capa de cada persona, de cada acontecimiento, de cada tormenta, siempre hay un corazón que late.

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Colores

Todo es según el color del cristal con que se mir.

El mundo es luminoso, y si no lo vemos luminoso no es que no lo sea, sino que nuestra visión está empañada. Por eso solemos decir: Este lo ve todo negro, o Este otro lo ve todo color de rosa.

Sabemos que hay gente que ve el mundo gris, pero también hay gente que lo ve de colores vivos, de colores brillantes, hermoso y radiante. Este es el caso de los genios.

Y lo que se ve es lo que se vive, y lo que ve es lo que se expresa, y lo que se transmite, y lo que se enseña. Probablemente, el mundo exterior es solo un reflejo de nuestro mundo interior.

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Romanos, pingüinos y gansos

El joven Marco vivía en una ciudad que, como su corazón, no tenia límites.

Roma despertaba con un sol radiante, el aire era cálido, transparente y alegre. Parecía como si la naturaleza se burlara de su tristeza. Definitivamente, pensó, el arte de la vida se parece más a la lucha que a la danza. Tras salir de sus aposentos, se dirigió a rendir su último adiós a la persona que hasta ese momento fue su preceptor y amigo.

Cuando llego a la cámara y vio el cuerpo ya sin vida de Rústico, no pudo por más tiempo contener sus lágrimas, y algunos cortesanos, preocupados por el protocolo del momento, censuraron su comportamiento, cuando el propio Antonino, su padre adoptivo, les replicó: dejadle ser humano, que ni la filosofía ni el trono son fronteras para el afecto. A partir de ese momento, la vida de Marco Aurelio, tan obstinado en decir y defender la verdad que el propio emperador Adriano bromeaba llamándolo Verissimus, no sería fácil.

Los correos imperiales podían recorrer cien kilómetros al día, pero las malas noticias viajan mucho más rápidamente. Y eso fue lo que ocurrió en la primavera de 166 d. C., malas noticias llegaron a Roma antes que el correo imperial. Los bárbaros habían asaltado el limes danubiano, y el ya emperador Marco Aurelio no tenía mucho tiempo, y lo que aún es peor, tampoco dispone de mucho dinero. El erario público estaba casi vacío. Marco Aurelio se ve obligado a vender todos sus objetos de lujo y los tesoros del palacio en pública subasta para hacer frente a los gasto militares. Inmediatamente parte hacia el norte al frente de sus legiones. De pronto, el filósofo por naturaleza se convierte, por obligación del destino, en un militar activo.

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Teón de Esmirna, matemático platónico

De nuevo aparece en esta sección otro filósofo matemático. Lo que me llamó la atención de Teón, aparte de haber nacido en Esmirna, un hermoso lugar de la costa jónica de la actual Turquía, fue su propósito de hacer que los filósofos aprendieran matemáticas… Comparto con él esta ilusión, y de hecho estaba empezando por la geometría, aquella cuyo conocimiento era imprescindible para entrar en la Academia de Platón.

Poco se sabe de la vida de Teón de Esmirna. Se cree que nació alrededor del año 70 d.C. y murió aproximadamente en el 135 d.C., pues realizó observaciones astronómicas de Mercurio y Venus entre los años 127 y 132, según atestiguó Ptolomeo.

Su obra mas importante fue «Expositio rerum mathematicarum ad legendum Platonem utilium». Se trata de un libro dirigido al entendimiento de los diálogos de Platón. Su característica principal es la gran cantidad de bibliografía citada, pues, al igual que Hipias, sus conocimientos son también de tipo enciclopédico. Uno de los autores en los que se basa Teón fue el célebre matemático Eratóstenes, que también había escrito una obra con finalidad similar, llamada «Platónicus» pero que se ha perdido.

A pesar del título, el Diccionario de Biografías Científicas de G L Huxley dice que es de poca utilidad para el estudio de la filosofía, sirviendo sin embargo para ilustrar cómo la aritmética, la geometría, la música y la astronomía están interrelacionadas. Y digo yo, ¿no es esto más que suficiente para un filósofo?

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Opositor: ese gran desconocido

Como algunos saben por aquí, acabo de preparar mi tercera oposición ya. No sé si con buen resultado, como siempre es así en estas lides.

Y ahora me toca, porque a ello me comprometí y creo es necesario, hablar de este colectivo aparentemente cabizbajo y con extrañas costumbres… como la de estudiar de modo incesante, no quedándole tiempo para más.

El opositor es un ser encomiable. ¡¡Anda ya!!

En serio, es un propósito opositar para el que no todo el mundo vale, y mucho menos… para aprobar. Ahí como se le ve, tan aburrido, tan… poca cosa. Requiere un talante templado donde los haya, una voluntad de hierro y una visión muy clara de que el objetivo está por encima de las emociones que nos acosan. Yo digo que opositar es un gran entrenamiento para la vida.

La pájara, por ejemplo, es un conocido nuestro: sabemos que vamos a caer de vez en cuando en un deseo profundo de echar a correr, de abandonar, de sentir que nada tiene sentido, de llorar incluso. Pero todos los opositores profesionales conocemos la receta adecuada: descanso.

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«Música»

Escucho frecuentemente, sobre todo en mis viajes en coche, la emisora de radio RNE 3, también llamada “radio clásica”. En muchas ocasiones disfruto con excelentes conciertos, por lo general emitidos en directo, de músicas clásicas de toda época.

Pero… a veces también se me presenta de sopetón la llamada “música clásica contemporánea”, que puede que sea contemporánea, pero música, y además clásica… bueno, sería motivo de un amplio análisis.

La escucho también, solo durante un rato, claro (no soy de piedra, ni estoy sordo), para comprobar hasta dónde puede llegar la estupidez humana, la que, según Einstein era más infinita que la infinitud del universo.

Pero lo que mejor tiene esta música para mí es la excelente elección de sus títulos. Casi en todas las ocasiones su ingeniosidad supera con mucho la “música” que anuncia.

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