Supongo que uno debería comenzar por plantearse qué es ser libre. Según Fernando Sabater, es precisamente esta la capacidad que nos distingue de los animales y no el lenguaje o el pensamiento.
Los humanos no actuamos por instinto, o no deberíamos hacerlo, puesto que ello sería no utilizar la mayor herramienta que se ha puesto a nuestro alcance.
Ser libre es poder elegir cada cosa de nuestra vida, imponderables aparte, aunque sí que podemos escoger qué hacemos con esos imponderables.
Lo que ocurre es que para ejecutar esa libertad necesitamos otras prerrogativas a cumplir. Por ejemplo y en primer lugar, sería necesario ser conscientes de que podemos elegir, en todos los momentos, en todos los ámbitos.
Por otra parte, es necesario tener valor para elegir, pues si aunque pongan a nuestro alcance bañarnos en el mar, montar en avión o ser cirujanos, no nos atrevemos, podremos aplicar en mucha menor medida esa libertad.
Y en tercer lugar, y seguro que no en último, es necesario responsabilizarse de lo que supone cada elección, estar dispuesto a asumirlo, que no es lo mismo que ser valiente. Uno puede tener narices pero poca cabeza, o mucha cabeza y ni una gota de valor.










